José Luska | Montevideo
@|Cada día se avanza más a un gran dislate.
Una obra que se proyecta y que será sin ninguna duda destructiva desde su comienzo. Hoy por intereses más afines a gastar plata que a solucionar problemas, se encara y estudia lo que será el acabose del Centro de Montevideo y porqué no, de otras zonas.
Hace unos tres meses en Plaza Cagancha demoraron mes y medio para colocar una de las nuevas paradas de ómnibus. Con motivo del Desfile de Carnaval vinieron cuatro operarios y en media mañana deshicieron lo que costó un vagón de plata y casi un mes y medio en hacerlo. El Desfile de Carnaval pasó y la plaza se mantiene sin esa parada.
¿Se imaginan cuando se encare la monstruosa obra que se planifica? Años y años de trabajo, amén de los millones de dólares que se irán por los imprevistos, pero hay otros previstos que ni se hablan, ni se mencionan.
1.- Prácticamente la destrucción de los últimos comercios y locales comerciales que aún sobreviven en la principal avenida.
2.- Pérdida de puestos de trabajo de esos comercios, porque la operativa como mínimo disminuirá, producto de pasar meses o tal vez años con una gran obra que generará indudablemente varios problemas de seguridad e higiene.
3.- Provocará un vacío habitacional en la zona ya que todo aquel que pueda deberá mudarse y huir de sus domicilios.
4.- Las excavaciones y trabajos que deberán realizarse provocarán, como en grandes obras, una inundación de ratas que huirán de sus lugares e invadirán zonas habitables. Personalmente pude vivirlo cuando la obra de Tres Cruces y trabajando a más de tres cuadras, la invasión de ratas fue realmente asquerosamente inolvidable.
5.-Supongo que las autoridades han de tener en cuenta que la población del Centro es mayormente de la tercera edad. Olvidarse de médicos o emergencias que lleguen a tiempo. Como ejemplo, en mi caso, que lamentablemente mi esposa requiere varias veces de emergencia móvil, la ciclovía me ha aumentado 10 minutos como mínimo la llegada de ayuda.
Lo más lamentable es que todo esto será en beneficio más que nada de una empresa de transporte, a la que para poner los vehículos necesarios deberemos “financiar” entre todos.
Lamentablemente, estoy seguro que se hará y les importará un bledo lo acá expuesto. En primer término, porque no han de leer nada que vaya en contra de sus objetivos. Igualmente estoy muy seguro de que se transformará en otro Corredor Garzón, cuyos costos pagará Juan Pueblo.
Por supuesto las autoridades nacionales y departamentales no escucharán las alertas, pero con su inacción dejarán que muchos funcionarios se vean “beneficiados”. El pueblo que pague y se arregle o como dice el viejo dicho: “agua y ajo”.