Gral. Cr. Guillermo Ramírez | Montevideo
@|El editorial del diario El País del 18/06/26, titulado -El mito importado de “la casta”-establece que en nuestro país por escala y por cultura política, no existe una “casta dirigente”.
Si bien el contenido general es compartible, no lo es en cuanto a la referencia que hace del Tribunal de Cuentas y de la JUTEP.
No es correcto sostener que ambos organismos requieren reformas profundas porque en la época en que fueron “diseñados” el honor personal se valoraba de otra forma. Son muy distantes las fechas de creación de cada uno de estos organismos. Mientras que la JUTEP fue creada en el 2015, el Tribunal es de 1934.
La primera, es un Servicio Descentralizado creado por ley. El segundo, es un organismo con autonomía funcional creado por mandato constitucional.
Si bien recientes pronunciamientos de la JUTEP, contrarios a la propuesta de su servicio jurídico, han motivado críticas, no puede decirse lo mismo respecto al Tribunal.
En efecto, la idoneidad y el profesionalismo de sus servicios jurídicos y de auditoría, reconocidos nacional e internacionalmente, son una garantía en la que se basan las resoluciones del organismo.
Otro tema distinto es que las observaciones que realiza no siempre son atendidas por los ordenadores de gastos del Estado.
Pero, en todos los casos, se cumple con el mandato constitucional de informarlo a la Asamblea General, a la que le compete decidir.