Dr. Fernando López Quijano | Montevideo
@|Si bien no me entiendo como un experto en esta temática lamentable, sí soy conocedor de nuestro sistema penal y la triste realidad criminal del país a la que, como ciudadano y abogado, me ha tocado sufrir.
En ese entendido es que me atrevo a señalar que el error más grave de la situación actual es desconocer que la solución no está en la represión sino en la prevención. Así expresiones como la del candidato Delgado que “sin represión no hay seguridad” justamente vienen a mostrar que de seguridad no sabe, puesto que la represión se da una vez se haya cometido un delito -y consecuentemente inseguridad-; en cambio, si hay prevención nunca nace el delito y la seguridad se mantiene.
En materia de prevención existen dos elementos a atender con urgencia, uno a corto plazo que es la situación carcelaria, y otro a largo plazo, que es atender las realidades en las que nace el delito.
Sobre la situación carcelaria -como parece entenderlo muy bien tanto Orsi y muy especialmente Ojeda- es insostenible la realidad actual; la que no solamente perjudica a toda la sociedad sino que también atenta contra los derechos humanos de las personas que están en los centros carcelarios (justamente hoy parecería que no son personas…).
La tasa de reincidencia muestra que el entorno de las 15 mil personas que se encuentran presas, no menos de 10 mil volverán a la cárcel una vez sean liberados, y ello no se arregla manteniéndolos en la cárcel -como pretendió el Partido Nacional o Cabildo Abierto-, sino justamente reinsertando a esas personas en la sociedad como manda nuestra Constitución.
Es urgente realizar una capacitación seria y real de todos los privados de libertad, y no solo de unos pocos privilegiados que acceden a mínimos cupos, para que cuenten con los conocimientos para ser miembros de la sociedad.
También es urgente e indispensable atender realmente a los liberados, quienes fácilmente 9 de cada 10 van a caer en la indigencia y la vida no les dará más opción que volver a delinquir… Así se torna indispensable una atención de vivienda, sustentación y trabajo real para todos los liberados hasta tanto puedan reinsertarse en la sociedad por sí mismos.
Finalmente, es urgente dejar de someter a seres humanos a las condiciones inhumanas que hoy tienen las personas privadas de libertad en nuestro país, por lo que se torna urgente una amnistía de aquellas personas que cuenten con mejores alternativas para su inserción social (con independencia del delito que haya cometido), puesto que a la magnitud a la que se ha llegado se torna imposible trabajar.
Sobre la solución a largo plazo, que es atender las realidades en las que nace el delito, es necesario atacar las razones por la que las personas buscan el delito como su forma de vida y atender a ciertas contradicciones que existen en nuestro país que propician el delito.
La gran contradicción se refiere a que en este país el consumo de estupefacientes es legal pero su comercialización no (salvo por el mamarracho del cannabis).
Por lo que tenemos que resolver si legalizamos todo o prohibimos todo, puesto que, al permitir el consumo legal estamos provocando e incentivando una comercialización ilegal. Así que debemos como sociedad con urgencia resolver esa cuestión, y sobre la decisión que se tome trabajar.
La otra cuestión a largo plazo es más compleja e implica por un lado una educación desde la niñez, atender al tema cultural del delito (no puede existir la profesión de delincuente ni puede estar bien visto en la sociedad serlo), mejorar la situación económica del país (pues la mayoría del delito es ocasionado por la falta de oportunidades), entre otros.
En fin, espero que se tomen soluciones con urgencia por el partido que gane las elecciones, pues estamos ante una situación que de mantenerse aumentará exponencialmente año a año y el Uruguay que hoy conocemos -donde aún se puede salir a caminar sin pensar que podríamos no volver a casa- terminará en muy poco tiempo.