Alejandro Nelson Bertocchi | Montevideo
@|La Isla de las Gaviotas, allí mismo frente a la playa Malvín, es un trozo bastante olvidado del territorio nacional. Cuando en 1989 el marino e historiador Omar Medina, desde su añorado Museo Marítimo de la calle Amazonas, comenzó una loable tarea de conservación ambiental sobre ella, prácticamente la isla no era reconocida por las instituciones estatales y por ende como esas cosas privativas de la burocracia, se hallaba por fuera de su protección.
Esa patriada del olimareño Medina tuvo su repercusión y fue así que con fecha del 20 de diciembre del año 1990, el Poder Ejecutivo atento a lo dispuesto en la ley 13.776 (del 17 de octubre de 1967), mediante un decreto, estableció que la isla se declaraba como Reserva Nacional de la República. Durante los años siguientes el marino prosiguió infatigablemente la labor de limpieza y conservación del perímetro insular con lo que se logró desratizar el terreno, protegiendo los nidos de aves y extraer varios kilos de materiales plásticos y basuras de su entorno.
Esta patriótica y honoraria empresa halló su final el 18 de octubre de 2002 con el fallecimiento del jefe de máquinas don Omar Medina, pues ello supuso el cierre de su museo con todo lo que ello conlleva.
Según detalla en sus memorias, en la isla existen catorce palmeras que forman una rosa de los vientos; elementos ornamentales con vida dedicados a homenajear a destacadas figuras de personalidades como Tálice, Larrañaga, Lussich, Piria, Durandeau, Tomkinson, Thais, Berro, Chebataroff y otros destacados forestadores compatriotas.
Según los guardavidas que se hallan en la playa, lamentablemente, ya se confirma la presencia del picudo rojo; por lo que es del caso que aquellos a quienes corresponde la obligación de proteger el patrimonio y el medio ambiente, se hagan cargo de combatir esa plaga vandálica que ya ha dejado un tétrico tendal.