Roberto Alfonso Azcona | Montevideo
@ | El Palacio Legislativo representa la libertad y los derechos de todos los uruguayos; por eso, causa tanta indignación que se use ese lugar para rendirle homenaje a un dictador como Fidel Castro, quien gobernó Cuba durante décadas sin elecciones libres, persiguiendo a opositores y censurando a su pueblo.
No podemos mirar para otro lado ni inventar excusas para justificar violaciones a los derechos humanos solo por simpatía ideológica; abrirle las puertas de la casa de la democracia a quien destruyó la libertad en su país es una falta de respeto a la memoria y a los valores de nuestra república.
La democracia no se defiende sola; si nos gana la apatía y dejamos pasar estas cosas como si nada, terminamos debilitando nuestras propias instituciones.
El Parlamento tiene que ser el espacio de la libertad, no la tribuna para aplaudir autoritarios.