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El Mercosur y la Unión Europea

Gral. Cr. Guillermo Ramírez | Montevideo
@ | El acuerdo comercial que ambos bloques iban a firmar en Río de Janeiro en diciembre último se aplazó y, finalmente, se celebró en enero en Asunción. La noticia fue bien recibida por los países del Mercosur ya que alentó la esperanza de un mayor bienestar económico, después de un trámite que llevó veinte años en concretarse.

Sin embargo, un nuevo obstáculo surgió para la entrada en vigor del tratado cuando el Parlamento Europeo derivó su estudio al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (UE).

La información de prensa establece que el nuevo trámite podría demorar hasta por dos años la entrada en vigencia del tratado.

El Parlamento Europeo está integrado por 751 miembros organizados por filiación política y no por la nacionalidad de cada uno de los 27 países. Por su parte al Tribunal lo integran 54 jueces, dos por cada país.

Otros órganos de la UE son la Comisión Europea que además de su presidente tiene Comisarios representantes de cada país, el Consejo de la UE, integrado por ministros de cada gobierno y el Servicio Europeo de Acción Exterior que cuenta con una red de 139 delegaciones radicadas en distintos países.

En toda negociación conviene saber cómo es la contraparte. En el caso, el Mercosur está tratando con una entidad que tiene una organización que no parece apta para adoptar decisiones con cierta celeridad.

Según Danilo Arbilla “millones de dólares se llevarán los burócratas internacionales -funcionarios al fin- en viajes, sueldos, viáticos y paseos en las negociaciones” (El País 24-01-26).

No solamente desde nuestro país se emiten similares opiniones. En la misma edición se informa de la siguiente declaración de Zelenski, presidente de Ucrania, “criticó a sus aliados en un discurso en el foro de Davos y describió una Europa fragmentada y perdida, incapaz de influir en las posiciones de Trump y sin voluntad política frente a Putin”.

A la notoria diversidad que hay entre los países europeos se suma la paquidérmica organización que se han dado para actuar unidos.

Ello conspira contra la eficacia en la toma de decisiones, tanto en tiempo de paz como de guerra. En el primer caso resulta evidente la dificultad que están padeciendo para concretar la puesta en marcha del tratado con el Mercosur. Nada indica que, en caso de concretarse, no existirán dificultades durante su ejecución.

Por otra parte, si tuviera que actuar en un escenario bélico, es previsible que no estaría en condiciones de aplicar, por lo menos, dos principios de la guerra: actuar por sorpresa y con unidad de mando.

Un claro ejemplo de actuar por sorpresa fue la reciente captura de Maduro. Más allá de la valoración que se haga sobre este caso, lo indudable es que no solo sorprendió a quienes debían custodiarlo, sino también a todo el planeta.

Respecto a la importancia de la unidad de mando basta recordar la ejecución de la más grande operación de la Segunda Guerra Mundial en la que las fuerzas armadas de varios países, bajo el mando unificado de Eisenhower, desde Inglaterra invadieron por sorpresa el norte de Francia dando comienzo al final de la guerra en aquel continente.

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