Un uruguayo más | Montevideo
@|Quiero expresarme sobre el sistema de encuestas que sigue desarrollando el Instituto Nacional de Estadística; una Institución muy necesaria para evaluar y sondear el “pulso” de nuestros habitantes en temas variados como: cantidad de población, vivienda, acceso a los recursos económicos, sociedad, seguridad.
Sobre éste último punto (seguridad ciudadana), quiero dar mi opinión.
En estos días, el INE lanzó una encuesta sobre la “sensación” de seguridad que perciben los uruguayos por estos tiempos.
El Instituto hizo un llamado para “reclutar” personal que realice esta etapa del estudio; sin lugar a dudas la más difícil de sortear. Después, es evaluar el trabajo de campo por parte de los funcionarios del Instituto.
¿Por qué me refiero a que la primera etapa es la más difícil de sortear? Por la sencilla razón de que este país ha cambiado en gran forma sus usos y costumbres respecto a abrirle la puerta a desconocidos (por más que estos estén debidamente identificados, como en este caso).
Justamente, el tema inseguridad nos ha llevado a desconfiar de cualquier persona que no conozcamos y nos golpee la puerta; en el caso de que el frente de nuestra vivienda esté directamente sobre la vereda o calle.
Ni que hablar de personas que viven en edificios, sobre todo en la capital del país donde en buena parte ya ni una persona física los atiende como otrora lo hacía un portero.
Considero que este sistema de encuestas personales está “perimido” debido a lo antes expuesto.
Prueba de ello fue la cantidad de viviendas que se visitaron durante el censo de población del año 2023 donde, en muchos casos, no solo no les abrieron la puerta, se negaron a brindar su número de cédula y en algunos casos donde aceptaron hacer la encuesta, al momento de censar a los niños y adolescentes menores de edad, le llegaron a decir al encuestador cómo se iba a censar a niños, si eran menores de edad.
Con estas “situaciones” de los datos de población del año 2023, llegamos ahora a esta Encuesta Nacional de Victimización, donde se pretende obtener una “imagen” del estado de seguridad que percibimos quienes habitamos este país.
Una encuesta donde quizás para que los datos dados sean más “fidedignos” se debía haber realizado una campaña previa para dar aviso sobre la visita que recibirán los hogares, que aleatoriamente se eligieron desde una oficina.
En definitiva: ¿qué trae como resultado este sistema de encuestas? Que la mayoría de los hogares visitados no abran su puerta al personal designado, lo que redunda en un muestreo totalmente erróneo.
Por otra parte, las personas designadas para realizar la tarea de campo, si bien supuestamente son funcionarios de carácter zafral (ya que esta encuesta durará dos meses) solo cobran por encuesta realizada, sin tener sueldo base alguno y debiendo cumplir con un mínimo de 6 a 10 encuestas semanales para que no los despidan de un plumazo.
Creo que el Instituto Nacional de Estadística va a tener que rever y actualizar la modalidad para obtener datos que son importantes para el país en su conjunto. Y si lo hace con personal de campo, que el mismo tenga las garantías económicas y de seguridad mínima indispensables.
¿Éstas son las garantías laborales que brinda el Estado uruguayo ?
Ni que hablar del desarrollo de esta tarea con un gobierno que es encabezado por un partido político que supuestamente está del lado de los derechos de los trabajadores. ¡Indignante!