Eduardo | Montevideo
@|Frente al desastre de la inseguridad, las respuestas del gobierno son puras soluciones para la foto. No mandan al Ejército a actuar como se debe; lo que dicen que van a hacer es usar los vehículos militares blindados, los mismos que rechazaron con vehemencia cuando se acordó traerlos al país en el gobierno de Lacalle Pou, y como donación de EE.UU.
Ahora que las papas queman cambian el discurso y los meten en los barrios, pero únicamente para usarlos de choferes y de escudo protector, completamente atados de manos y sin actuar. Da risa e indignación escuchar a los propios legisladores oficialistas: la senadora Díaz diciendo que los camiones van como un “apoyo logístico” para que no les rompan los patrulleros a la policía, y otro diputado diciendo que van como un “Uber alquilado” para pasear a los agentes. ¿Nos están tomando el pelo? Esto es como en una pelea de gurises, donde mostrás a tu hermano mayor para asustar al rival, pero aclarándole de antemano que no va a pelear.
Los militares tienen que actuar en serio con el poder y la fuerza que tienen, o directamente que no manden fierros a pasear.
Al escribir esta carta siento una mezcla de bronca y vergüenza ajena. Es increíble el descaro de la gente que nos gobierna. Tienen una tremenda facilidad de palabra para acomodar las cosas a su favor. Aunque es obvio que la mayoría ya no les cree nada —las encuestas lo muestran clarito—; todavía tienen a un montón de incondicionales que les creen y aplauden cualquier cosa. Manejan una hipocresía que no se puede creer. Si los otros proponen algo, dicen que no a todo. Pero si la idea la tiran ellos, ahí sí está bien y la adornan con el clásico verso de que “esto es distinto”.
Los incondicionales se olvidaron de la despiadada oposición del FA al gobierno anterior, y que aún la siguen. Lo peor es ver cómo se enojan los dirigentes del FA cuando se los critica: saltan enseguida a victimizarse, piden “respeto a la democracia” y exigen “bajar la pelota”, cuando ellos se pasan insultando a cualquiera que sea de otro partido. Da mucha pena ver que haya gente que todavía les compre ese discurso.
Como ciudadano y ex comerciante, la situación ya no se aguanta más. Salir a la calle es como jugar a la ruleta rusa: no sabés cuándo te va a tocar la bala, ni cuándo ni cómo te van a asaltar. Volvimos a los peores niveles de los gobiernos anteriores del Frente Amplio, por más que quieran maquillar los números.
¿Volveremos a los comercios cerrados con llave y a mirar con miedo quién va a entrar? Yo fui comerciante en esa época, me asaltaron a punta de pistola y tuve que atender encerrado y con el corazón en la boca todos los días.
Mientras tanto, nos quieren meter el cuento de que los salarios y la jubilaciones crecen, que la economía crece y la inflación baja; solo hay que ir al súper para ver la realidad y notar cómo no alcanza la plata. Y ahora salió la bolilla que faltaba: Orsi leyendo las mismas mentirosas cifras. El que dijo: “El gobierno te mintió”, ¡cuánta razón tenía y sigue teniendo!