Dra. Silvia Etchebarne Vivian, Magister en Logística y Gestión Portuaria | Montevideo
@|En la página de Marítimos del día 10 de junio, se reitera lo expuesto en la edición del 19 de febrero pasado por el presidente de la delegación uruguaya ante la CARP Dr. Alem García, en cuanto a la conveniencia de profundizar los canales en el Río de la Plata, en particular, los de Martín García y ampliar el ancho de solera de los mismos.
Apoyo enfáticamente ese planteo que, incluso, ha sido también sostenido por la presidente del Centro de Navegación Dra. Mónica Ageitos pero, personalmente, considero que, previamente, es indispensable determinar por si se han utilizado recursos retenidos por el gobierno argentino para mejorar las condiciones de navegabilidad de los que ellos denominan la Vía Navegable Troncal y acordar cómo se va a alcanzar ese objetivo, cuál debe ser el derrotero a seguir.
Oportunamente, se convino que de la recaudación de la tasa de peaje que se percibe por la navegación por los canales de Martín García que pagan los buques que ingresan o egresan del Paraná, se iba a retener un 30% para utilizar ese dinero a los efectos de mejorar las condiciones de navegabilidad del Paraná Guazú Talavera. ¿La pregunta es: ¿qué ha pasado con ese importe que supera los 40 millones de dólares porque no tenemos conocimiento si se ha invertido conforme a lo acordado?
En cuanto al dragado, primero tiene que existir un plan coordinado entre ambos países para llevarlo a cabo. Estimo necesario esclarecer, por ejemplo: ¿se va a insistir por Argentina con el canal Magdalena? ¿Si se profundizan los canales de Martín García, se va a hacer lo mismo con el Intermedio y el canal de Punta Indio? ¿Continúa la Argentina con el canal Emilio Mitre? ¿Se abandona el proyecto del canal de Buenos Aires?
Estos temas tienen que ser abordados en el seno de la Comisión Administradora del Río de la Plata y debidamente acordados a través de una planificación que satisfaga los intereses de ambos países. Es una cuestión muy importante que debe ser analizada con mucho detenimiento por especialistas para alcanzar la solución más conveniente.
Pero nos falta la pregunta, no de un millón, la pregunta de cientos de millones dólares: ¿cómo se van a financiar las obras de dragado y balizamiento así planificadas?