Roberto Alfonso Ascona | Montevideo
@|De la experiencia se aprende.
El Covid nos mostró tres caminos:
1. Un mundo sin medidas, sin hospitales, sin vacunas.
Hubiera sido una catástrofe inmediata, así lo demuestra la historia; la Gripe Española, tras la Primera Guerra Mundial, se llevó entre 50 y 100 millones de vidas en un mundo sin antibióticos, sin respiradores y sin sistemas de salud preparados.
2. Un mundo con exceso de medidas.
Fue lo que vivimos en 2020, encierros prolongados, miedo como herramienta de control, libertades recortadas y generaciones enteras de niños y jóvenes pagando un precio que no les correspondía.
3. Un mundo con equilibrio.
Ese es el camino liberal, proteger a los vulnerables, confiar en la responsabilidad de la gente, y contar con sistemas de salud eficientes y flexibles capaces de responder a una demanda masiva sin colapsar.
La vacuna no fue perfecta, fue una solución apurada, llena de dudas, incluso con efectos adversos, pero también es cierto, evitó males mayores, permitió contener el impacto inicial y salvar vidas, aunque nunca debió ser usada como excusa para imponer miedo ni obligar a nadie.
La historia enseña; las pandemias pasan, las libertades perdidas no; la Gripe Española marcó a una generación, el Covid marcó a la nuestra.
Y que quede bien claro, lo que no podemos tolerar nunca más es el uso del miedo como política de Estado; no más gobiernos que manipulan datos, no más burócratas que juegan a ser dueños de la verdad, no más charlatanes que venden soluciones mágicas para someter a la gente.
¡Nunca más encierros para tapar la ineficiencia! ¡Nunca más miedo como herramienta de poder! ¡La salud se cuida con verdad y con libertad, no con mentiras y cadenas! Esa es la enseñanza, ese es mi compromiso y esa es la batalla que voy a dar.