Gral. Cr. Guillermo Ramírez | Montevideo
@|El titular del astillero Cardama envió una carta al Ministerio de Defensa Nacional en la que expone su opinión sobre la rescisión unilateral que el gobierno decidió y lo intima a que la nave en construcción sea retirada a la brevedad de su actual emplazamiento.
Agrega que la permanencia de la embarcación en su astillero le provoca daño. Para ello invoca un artículo del contrato según el cual, de darse una situación como la actual, es obligación del Estado proceder a su retiro.
Consultada por la prensa al respecto la Ministro de Defensa Nacional declaró que se estaba analizando cómo cumplir con esa obligación.
Esta declaración adquiere especial relevancia a la luz de las actuales circunstancias.
No se puede entender cómo, después que el Presidente de la República informó en una conferencia de prensa realizada en octubre de 2025, que se iba a rescindir el contrato, luego de transcurridos cinco meses, no se tenga una decisión sobre cómo cumplir con la obligación de retirar la nave en construcción del astillero.
Cuando se decidió rescindir se debió prever las diversas acciones que se debían encarar en consecuencia.
Una de ellas era, sin duda, qué hacer con la patrulla en construcción.
No hacerlo, constituye un acto de mala administración en la medida que, la omisión, contribuye a incrementar el gasto que el Estado deberá enfrentar.
El costo por día de un astillero es significativo. En consecuencia, no se debe dejar correr el tiempo porque el costo será mayor.
A ese costo se agrega lo ya pagado, del orden de los treinta millones de dólares, el pago de los profesionales que ya actuaron, y lo siguen haciendo, como así también de los que tengan que actuar en posibles instancias posteriores; los eventuales fallos adversos que se tuvieran que pagar y el precio de las dos patrullas a comprar las que, según fuentes del Ejecutivo, costarían sesenta mil dólares cada una.
En suma, para determinar a posteriori el gasto incurrido para tener esas dos nuevas plataformas, será necesario tomar en cuenta todos estos sumandos.
Entonces, es posible que sea aplicable el dicho según el cual “salió más cara la cola que la cometa”.