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El apego al poder

María del Carmen Liñares | Montevideo
@|El apego al poder, una de las debilidades más comunes y atrapantes para quienes lo alcanzan, es la razón de tantos errores de conducta por la fuerza que ejerce sobre el proceder de quienes llegan a esa posición de mando.

Es casi inexplicable cómo individuos con capacidad y talentos extraordinarios no se resisten a su influjo, al punto que un cambio de opinión puede convertirse en una tarea titánica por lo difícil que resulta convencerlos de una idea en contrario.

La idiosincracia común en esos casos es que haber llegado hasta allí es sinónimo de excelencia, haciendo creer a los individuos aunque sea involuntariamente, que hay un halo de magnificencia sobre su competencia en la materia. Estos casos se ven en todos los niveles en la sociedad, incluyendo en el área política.

El apego al poder quedó una vez más demostrado en los últimos acontecimientos políticos ocurridos en nuestro país, que condujeron a una crisis que aún para varios, falta mucho por aclarar. Es tal la confusión, que esperamos que la Justicia, a cuyo cargo quedaron estos asuntos, resuelva al respecto y aclare todo aquello que muchos cuestionan con razón.

En el caso de los protagonistas que con el ánimo de proteger su imagen y no ser sometidos al escarnio público hicieron un ocultamiento de los hechos, la falta profesional y ética es indiscutible por carecer de transparencia su actitud.

Tuvo que ser un medio de prensa que revelara estos hechos, poniendo a la ciudadanía al tanto de lo debía saberse desde un principio, si se hubiera actuado con sinceridad y encarando las consecuencias, como correspondía dada la gravedad de la situación.

Igualmente me parece éticamente incorrecto que el partido opositor caiga ahora sistemáticamente en la crítica al gobernante, cuando no tienen credenciales para justificar los graves errores por ellos cometidos cuando eran gobierno y que estamos aún pagando todo el pueblo uruguayo.

La ciudadanía ha llegado al máximo de hartazgo de ver este escenario que no le hace nada bien ni a la Democracia ni a las Instituciones.

Por eso los votantes deberán analizar en su momento los planes de gobierno ofrecidos por los distintos partidos políticos para resolver su voto, sin dejarse influenciar por críticas no constructivas que tienen un fin únicamente electoral.

La falta de respeto al contrincante no es una opción válida para obtener adhesiones. Todo lo contrario, debería ser un motivo de descarte.

Como no se subsanan los errores con la crítica sino con un análisis y acciones constructivas, busquemos la manera de hacer un aprendizaje para no repetirlos.

Ojalá podamos aunar esfuerzos en ese sentido por encima de todas las diferencias, con el respeto y la educación que muchas veces en el pasado fuimos muy valorados por tener.

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