Esteban Vicente | Colonia
@| ¿Qué nos distinguió de muchos otros países de América Latina? Se llamaba José Pedro Varela. Sí, fue el visionario que impulsó la educación en nuestro país. Sí, hay una ciudad con su nombre, pero muchos de nosotros no tenemos idea de lo que significó en nuestras vidas, en nuestra cultura, en nuestra democracia, en nuestro desarrollo, en el respeto a nuestra opinión, porque no está basada en la ignorancia, sino en el conocimiento.
En las últimas décadas el mundo ha tenido un increíble desarrollo, el cual se acelera a velocidades difíciles de imaginar. Y lo tenemos al alcance nuestro, con bastante facilidad, siempre y cuando tengamos las herramientas para acceder y los mínimos conocimientos para obtener lo que deseamos.
Nuestro país es pequeño y está enclavado entre dos gigantes, que obviamente solo atienden sus intereses y su propia conveniencia, y sin contemplaciones hacia nosotros.
La ideología común no es la solución, basada en un supuesto progresismo, como ya quedó demostrado con la “Patria Grande”, que en ningún momento buscó el bien y desarrollo de los pueblos involucrados.
Si pretendemos recrear la impronta que nos diferenció en el pasado de otros países, debemos dar el salto de calidad en materia educativa, que nos vuelva a poner en las grandes ligas. No hay excusas para que nuestros niños y nuestros jóvenes no tengan el mejor y el más actualizado nivel educativo.
Las herramientas, el presupuesto y los docentes están. Ahora está la voluntad política de hacerlo y hay un liderazgo capaz y firme para imponerlo. Y no está basado en un número equis de porcentaje del Producto Interno Bruto, ni en la inmovilidad de puestos en la Enseñanza, está impulsada en un plan donde todos los sectores involucrados han participado y opinado. El proceso será gradual, sin prisa pero sin pausa, porque se parte de una profunda y añosa declinación de valores educativos.
Siempre estarán los opositores ideológicos que entorpecerán el camino, pero no habrá que aminalarse y seguramente la transformación educativa en marcha terminará concretándose, para así facilitar el futuro de los que nos sucederán.