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Del director del BROU Pablo Sitjar

@|Sr. Director: El diario que usted dignamente dirige se hace eco de una acusación que me efectúa la publicación dirigida por el autor del libro sobre José Mujica (“Una oveja negra al poder”). Esto empezó el año pasado, cuando en su edición del 10 de setiembre me acusaba de ejercer “presiones” que supuestamente afectaban la “autonomía” que habían ganado los servicios del BROU durante la gestión anterior y que hacía recordar a “un pasado muy oscuro”. Evidentemente luego de quince años las líneas de mando y responsabilidad se fueron desdibujando, al punto que resultaba difícil distinguir dónde se encontraba alojado el centro de decisiones, como si se tratara de una organización férreamente compartimentada. Como si en lugar del Directorio designado, el BROU debiera ser gobernado por una corporación, asistida por consultorías, tercerizaciones y múltiples intereses corporativos entrelazados.

Es verdad que la DGI hace dos años me trabó un embargo por una sociedad anónima propietaria de un inmueble en construcción y de la cual soy director. También es verdad que la sociedad ofreció al organismo la garantía del inmueble -cuyo valor supera por varios múltiplos lo adeudado-, y que por algún motivo no fue aceptado. Es verdad que soy director de una sociedad propietaria del Hotel y Casino Mantra. También es verdad que mi representado -un extranjero que probablemente pague más impuestos en Uruguay que muchas multinacionales- invirtió más de 20 millones de dólares para rescatar un emprendimiento que fue problemático desde sus inicios. Gran parte de ese dinero se fue en sueldos y obras realizadas en nuestro país. El diferendo con la DGC -el socio comercial del emprendimiento- está expuesto en una demanda judicial, al cual seguramente la otrora publicación confiable tiene pleno acceso. Solo puedo decir que lejos de intentar beneficiarse, el propietario de la sociedad hizo todos los esfuerzos por rescatar un desmadre pergeñado por las autoridades anteriores.

Pero este embate no comenzó ni terminará con los artículos de la publicación. Lo que sí es absolutamente cierto es que su accionar lo convierte en adlátere de hecho de poderosos intereses, los mismos que se sienten amenazados por Cabildo Abierto.

El 18 de julio de 2019, cuando ni siquiera imaginaba que iba a ser distinguido con el cargo que actualmente desempeño, el semanario La Mañana publicó con mi firma una columna titulada “UPM2: Estado, empresa privada y bienes públicos”. El mismo día autoridades del gobierno anterior, directamente involucradas en los contratos leoninos, me hicieron saber su disgusto en reunión de la cual prefiero no dar detalles para no afectar a los participantes.

Pero todo eso es pasado y no importa, y lo que corresponda aclarar se aclarará sin problemas. Lo absolutamente importante es el presente y el futuro de nuestro país. Cabildo Abierto me confirió el honor de nominarme como director del BROU, cargo que acepté con responsabilidad y cuya venia en el Senado de la República no mereció ningún reparo. El mismo día que asumí pregunté por el involucramiento del BROU en los negocios con Venezuela, particularmente el Fondo Bolívar-Artigas. Se me informó de una investigación que llevaba adelante un organismo regulador extranjero y del cual el banco no había dado cuenta a la Superintendencia de Bancos del BCU, situación que corregimos rápidamente. No es este el ámbito y la oportunidad para revelar la información que ha surgido de las investigaciones realizadas, solo puedo decir que están en juego los supremos intereses de los uruguayos.

Entre los logros de la gestión anterior del BROU se encuentra la contratación de millonarias consultorías que sirvieron de respaldo para centralizar el control del banco en Montevideo. Eso explica en gran parte por qué el interior se siente abandonado, con sucursales que se han ido despoblando y con clientes que fueron migrando hacia una banca privada que heredó sin pagar un trofeo históricamente codiciado. Una de estas consultorías fue contratada sin licitación por una cifra que supera los doscientos mil dólares el viernes 28 de febrero, el último día hábil antes del cambio de gobierno. Solo como muestra. ¿Auditorías?

Abandonado el interior y el sector productivo en general, el BROU optó en su lugar por promover el crédito al consumo, adornado por la mal llamada Ley de Inclusión Financiera. Sin embargo, cuando uno recorre hoy los barrios de Montevideo y el interior, se observan colas en los locales de las financieras, con gente apurada para pagar tasas de 150% o más. Mientras tanto, las sucursales del BROU se encuentran vacías de clientes, con funcionarios que migran todas las semanas hacia Montevideo en busca de carreras, sueldos y comodidades no disponibles fuera de la capital.

En fin Sr. Director, no quiero abusar del espacio que su periódico me ha gentilmente conferido. Podría detallar una exhaustiva lista de irregularidades que hemos ido detectando a pesar de que todavía no llevamos un año en nuestra gestión.

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