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Cuba y los discursos

Jorge R. Vilaboa Novoa | Montevideo
@|Cuando alguien habla de Cuba debe conocer la realidad actual e histórica de la isla. En este caso, el Pte. Orsi y sus críticos.
Demás está decir que, referente a la isla, ignorar el bloqueo de más de 60 años de los Estados Unidos, agravado por el embargo petrolero impuesto por Trump, es dejar afuera un hecho definitorio. Y para no abrumar con referencias históricas muy lejanas, vamos a la década de los 50’ del siglo pasado, cuando Cuba era un prostíbulo yanqui.
Tengo a la vista ejemplares de la revista Life (insospechable) de esos años; allí podemos ver cómo el triunvirato de Meyer Lansky, Santo Trafficante y el mismísimo presidente/dictador Fulgencio Batista manejaban todo lo turbio de la sociedad de entonces.
Los dos primeros, ambos capos de la mafia neoyorquina y “requeridos” por el FBI, que explotaban: Meyer el juego -con casinos propios- y Trafficante la droga; junto a Batista, regente de la totalidad de la prostitución. Un triunvirato de oro. Y completando notas, fotos de Fidel Castro adiestrando gente en Sierra Maestra.
La historia posterior casi todos la conocemos. Fidel entra en La Habana en enero de 1959, Batista huye, la invasión de Bahía de Cochinos en abril de 1961 y el vuelco, ya evidente, de Castro hacia la entonces URSS, que les proveía desde tractores hasta agujas de coser.
Luego la “Crisis de los misiles” en Octubre de 1962, cuando el mundo llegó a creer que se acercaba la 3ra. Guerra Mundial (de esto puedo dar fe pues en ese momento estaba en París y veía la desesperación de la gente que “huía”, pensando que si había guerra se dirimiría en suelo europeo). Y que, felizmente, el intríngulis fue superado con un acuerdo Kennedy - Kruschev (que no son Trump y Putin) y los rusos retiraron los misiles que apuntaban a los Estados Unidos, y estos, otros en Turquía e Italia.
Pasa el tiempo y en 1989, cae y se disuelve la URSS, y Cuba comienza a navegar entre la dependencia extenuada de la ya ex URSS y el embargo norteamericano.
¿Y qué debería cambiar a partir de entonces y ahora?; pregunta imposible de responder sin incurrir en la aceptación de una ideología.
Por un lado, queda la isla bloqueada; que sin petróleo y energía propia no tuvo otra idea que apuntar a aumentar su producción de caña de azúcar, que fracasa estrepitosamente quedando a la deriva, dirigida por su partido político único que llega hasta el presente. Y por otro lado, hoy, los Estados Unidos mantienen su resto de posesión territorial en Guantánamo y les impide abastecerse de petróleo en Venezuela, cerrándole el paso a cualquier otro proveedor.
El turismo, fuente principal de ingresos, cae; los apagones y la miseria se apoderan del espíritu de los cubanos que, por un lado, son los escasos que sobreviven de los 50’ que no entienden cómo llegaron hasta aquí y no dan más; y por otro, los más jóvenes que sólo han conocido este estado frustrado y no han escapado a la Florida.
Y entonces intentemos dar respuesta a la pregunta que quedó en suspenso: ¿continúa el desastre, apoyados sólo sentimentalmente por los simpatizantes de la memoria, o que Cuba se convierta en una estrellita más de la bandera de Estados Unidos y quizás vuelva a ser el prostíbulo de antaño? Muchos responderán: “que resuelvan los cubanos”. Por lo pronto, yo no tengo respuesta, y a mi deseo no debo involucrarlo.

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