Milton Cazes | Montevideo
@|La Presidencia de nuestra República compromete la laicidad de nuestro país si acepta ideologías foráneas, si pone su mandato en manos de un líder populista o de un caudillo de opereta y por fin, los mandatos no deben compararse pues las comparaciones comprometen la libertad de pensamiento y deben ser analizados.
“La ideología” condiciona todo pensamiento motivador de acción creadora; es dogmática, ejercida por comités que generan enormes intereses que desembocan en la corrupción y negación de los derechos humanos. Las ideologías no permiten cambios, asumen una actitud contra la naturaleza en la que todo es cambio, mires por donde la mires.
“Líder y caudillos” ya adjetivados, determinan entre sus partidarios una subjetividad tan grande que no dudan en extenderle un cheque en blanco el 1° de Marzo de cada quinquenio. Y lo peor, esos acólitos, en general, son incapaces de hacer un balance positivo de lo actuado por su caudillo que finaliza su mandato. Líderes y caudillos no nacen, deshacen.
“Toda comparación es odiosa” dice Cervantes y más si comparamos la gestión de un presidente en su primer y segundo mandato, o las presidencias de padre e hijo. En mandatos normales, con valores propios de la dorada medianía, lo subjetivo en cada ciudadano hará que éste hable de la misa de acuerdo a cómo le fue en el sermón.
Al analizar los tres ítems anteriores, y no es broma, creo haber actuado con tolerancia que supone laicidad en acción, y además confieso que soy tan tolerante que a veces me tolero a mi mismo.
“Estas inquietudes” hacen que yo prefiera al referente de una Concertación Republicana Democrática (C. R. D.), por lo que defenderé mi elección analizando sus términos y minimizando lo subjetivo que hay en mi.
“Concertación” es la acción y efecto de concertar, es decir de pactar, acordar, componer, ordenar y arreglar las partes de una cosa. En este caso, encontrar soluciones acordadas por consenso en nuestra nación.
“República” es el cuerpo político de la nación y su forma de gobierno es la representativa, en la que los poderes del Jefe de Estado (Presidente de la República) provienen de la voluntad popular expresada a través del voto secreto.
Concertación “Republicana Democrática” supone la existencia de una serie de leyes fundamentales o Constitución, la cual establece las funciones de la Presidencia, las del mandato presidencial y las interrelaciones independientes y armónicas de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Por todo esto, la C. R. D. es hoy un instrumento de alta política que exige al Jefe de Estado, como primera obligación, que las leyes aprobadas se cumplan y ¡ojalá la C. R. D. se extienda a otros departamentos del país!
“Mi experiencia” como elector se inició en el año 1949 y en tantos períodos presidenciales fue muy común que el Jefe de Estado comunicara a la población que había que ajustarse el cinturón. Los problemas de este gobierno fueron variados y de importancia, no se pidió ajustarse el cinturón y con nobleza republicana se plantearon soluciones, recordando y en parte logrando lo prometido en la campaña electoral.
En este año 2023, ingresamos en la recta final de este período de gobierno y es el momento de ajustar la cincha y largarse a galope tendido. Es claro que al aumentar la dinámica del accionar, los pingos, los Partidos van dejando luz entre sus integrantes que cargan en sus respectivas mochilas principios compatibles, con diferencias solo cuantitativas.
Es obvio, la importancia del tema es mayúscula, debemos defender a la Concertación Republicana Democrática con nuestro espíritu, nuestro intelecto, nuestras actitudes, aptitudes, adaptación a las circunstancias, voluntad maximizada, la discreción que juzguemos adecuada, con la fuerza de nuestros brazos exigidos al máximo y la perseverancia necesaria; conjunto que nos permitirá no sólo hacer las cosas buenas sino y en especial, hacer bien todas las cosas.