Un Conejo Blanco | Montevideo
@|Con un sorpresivo y sagaz discurso, el presidente argentino, Javier Milei, en una jugada inteligente y oportuna, destapó las malolientes cajas de corrupción política en Argentina; detallando casos ejemplares de empresas y organizaciones, informando ceses e intervenciones y destacando con nombre y apellido a los principales culpables de la caótica situación en que, al tomar posesión de su cargo, encontró al Estado de la Nación.
Sorpresivo, porque sus adversarios ideológicos esperaban una expresión más acorde a su explosiva personalidad, pero la exposición dura pero con justeza, con la templanza de un estadista, los dejó sin réplica de ningún orden.
El sucio argumento de la insania mental, rebuscado para justificar la espuria intención de destituirlo que sobrevolaba desde su asunción, terminó aplastado rotunda y definitivamente por un firme discurso nutrido de irrefutables pruebas que demostraron la paupérrima herencia recibida y la eficiencia de las acciones realizadas en los escasos noventa y pocos días de gobierno.
Y sagaz, porque ante una audiencia de más de 20 millones de ciudadanos (rating de 50%) conminó a todos los actores políticos a acompañarlo en una Concertación el próximo 25 de mayo, en la ciudad de Córdoba, firmando un acta (de marcado simbolismo) donde los presentes se comprometan a respetar 10 principios fundacionales que serán la guía de su mandato, amén de leyes, decretos y resoluciones que espera imponer para provocar el cambio que la Argentina requiere y la ciudadanía que lo votó espera de su gobierno.
Sin embargo, Argentina tiene enquistado ese terrible mal de la infame corrupción que corroe la política desde hace décadas y como raíces de árbol añoso están fuertemente afianzadas entre política, sindicalismo y empresariado, por lo cual la batalla contra ese arraigado flagelo será dura y como una partida magistral de ajedrez deberá jugarse paso a paso, previendo la defensa enconada que le presentará “la casta”, un adversario ducho en trampas, ardides y argucias, cuando vea sus feudos arder ante las exhaustivas auditorías que llevan a cabo las autoridades del nuevo gobierno.
Milei inició la partida con un rápido ataque a todos los frentes, fuera de la tradicional apertura de un gobierno que se inicia, logrando por su rapidez de ejecución objetivos que integran su plan de gobierno, sorprendiendo en principio a la casta. La reacción llegó y en tanto se alcanzan objetivos fiscales crecen considerablemente las reservas, el dólar y el riesgo país bajan y las acciones argentinas se revalorizan en las bolsas; en el Congreso ocurre un fuerte encontronazo y aún sin retroceder debe recomponer sus jugadas siguientes.
La partida es a todas luces difícil, pero un tenaz presidente y su equipo están dispuestos a jugar con todas las armas que la ley les da, sin esperar más retribución de la política que sacar a su país del profundo boquerón en que se halla, sin interés alguno en perpetuarse en el poder, con la sola y única mira de llevar a la Argentina al sitial que supo ocupar y a sus ciudadanos al nivel de confort que les corresponde por derecho, que les fue arrebatado por la inmoralidad y avidez corrupta de “la casta” que durante más de 100 años asoló a la Nación.
La partida está iniciada, las piezas de Milei están bien posicionadas, el tiempo apremia y mientras la casta arrinconada resiste, la ciudadanía sufrida confía y acompaña con esperanza.