Enrique Rotemberg | Montevideo
@|El carnaval uruguayo es una expresión artística muy sentida por muchos compatriotas, que entretiene desde los ensayos previos hasta las repercusiones posteriores al certamen con los fallos del concurso. Pude ir a tablados y hay tres temas que se reiteran contra la colectividad judía y me gustaría referirme a ellos, porque como dice un colectivo que defiende la integridad de las mujeres: “tocan a una, tocan a todas”. Los judíos lo sentimos igual.
El primero se refiere a la Empresa de Alimentos Centenario, que durante muchos años auspició a los conjuntos que participan en el Carnaval y lo seguiría haciendo sino hubiera tantos agravios hacia Israel. La empresa puede quitar auspicios a quienes tratan a Israel de genocida. Por Resolución 181 de la Asamblea General de la ONU, aprobada el 29 de noviembre de 1947, se propuso dividir el Mandato Británico de Palestina en dos Estados, uno judío y otro árabe, con Jerusalén bajo control internacional. Todos sabemos que se creó solo el Estado de Israel porque los palestinos rechazaron tener un Estado propio si existía el otro, lo que significa procurar el genocidio de los israelíes, no solo en documentos escritos sino en los hechos, como aconteció el tristemente recordado 7 de octubre de 2023.
El segundo tema se refiere al Licenciado Orlando Petinatti, nombre artístico de quien conduce “Malos pensamientos”. De una entrevista televisiva los libretistas tergiversaron sus expresiones y escriben las frases más terribles como si el comunicador radial justificara la muerte de niños. Todo a partir de la frase “No hay inocentes en Gaza”. Los libretistas no son tontos y saben a qué se refirió. Cuando un adolescente experimenta la sexualidad se suele decir que perdió la inocencia. Esa pérdida también acontece al dejar de experimentar la visión ingenua y optimista de la niñez y aprender desde muy temprana edad a odiar a los israelíes y desear su muerte. A eso se le suma vestirlos con los mismos uniformes que usan los terroristas, enseñarles la doctrina militar con cantos agresivos hacia sus supuestos enemigos o portar armas de juguete que reproducen a las reales, las que más adelante aprenderán a utilizar.
El tercer tema se refiere al Primer Ministro de Israel Benjamín Netanyahu, quien ocupa el cargo desde diciembre de 2022 por ser su partido Likud y la coalición de gobierno la mayoría en elecciones democráticas. Como todo político tuvo aciertos y errores, estos últimos aprovechados por los terroristas palestinos para invadir el territorio israelí y atacar con saña a su población. La reacción fue la declaración de guerra a Hamas y en una confrontación bélica no se anuncia dónde se va a atacar y cuáles son las vías de escape con una espera prudencial para que desplacen quienes no intervienen en el conflicto. Israel lo hace por varias vías. El objetivo no es la población civil, pero los terroristas se visten como ellos para tratar de pasar desapercibidos y usan cualquier sitio poblado para atacar a los soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel.
El Primer Ministro desea lo que todos los judíos del mundo queremos: “Am Israel Jai” o “El pueblo de Israel vive”, y nuestra identidad, rica historia ancestral en Medio Oriente y deseos de convivir en paz no lo va a quitar ningún organismo internacional o gobiernos liderados por terroristas, o quienes los financian con dineros que muchos aportantes desconocen su destino. Para finalizar, mi mayor repudio a quienes equiparan a los israelíes con los nazis o a su Primer Ministro con el ser más despreciable del mundo, aunque tristemente apreciado por personas siniestras.