@|Ha transcurrido la mitad del período de gobierno del Señor Presidente Luis Lacalle Pou, electo bajo el auspicio de la “Coalición Republicana”.
En lo personal, como ciudadano uruguayo, estoy satisfecho del desempeño alcanzado, aún más teniendo en cuenta las grandes dificultades imprevistas planteadas primero por la pandemia del “coronavirus” y luego por la invasión de Rusia a Ucrania, con el gran impacto habido a nivel internacional en todos los planos, pero particularmente en la economía y en el bienestar de los distintos países.
Queda por hacer y seguramente se lograrán varios de los cometidos previstos y todavía no concretados. Pero para quienes deseamos evitar la vuelta a los 15 años de mala administración, conducción sin rumbo, políticos incapaces y demás de los gobiernos de izquierda, es imprescindible enfrentar con claridad y anticipación los desafíos, para que pueda concretarse la continuidad de este proceso esperanzador.
En primer lugar, parece absolutamente central conseguir que los integrantes de la “Coalición Republicana” mantengan la unidad y definan ciertas pautas comunes con miras al próximo programa de gobierno, en los temas centrales para el país y para el progreso de los ciudadanos.
No es el momento de “perfilismos”, más allá de la impronta inevitable que cada partido adoptará con miras a la “primera vuelta” de las elecciones nacionales.
En segundo término, es muy relevante definir en base a la experiencia y a la capacidad de las personas, quiénes serán los candidatos a plantearse como elegibles a la interna de los partidos y luego a la consideración general de los ciudadanos. No se puede improvisar. Hay que tomar en cuenta el desempeño previo en los distintos cargos públicos ya ejercidos, la trayectoria política general y la actitud adoptada en relación a los grandes temas nacionales y afines.
Y ni que hablar que se hará necesario concurrir a la “segunda vuelta” - en caso de que ello ocurra - en forma coordinada y conjunta para asegurar una definición de la ciudadanía que respalde el proceso iniciado y a continuar a futuro.
En eso confiamos los que deseamos lo mejor para Uruguay y que no queremos volver al pasado ni a darle a una oposición permanente y belicosa la posibilidad de evitar que así sea.
¡Por un Uruguay para todos, en paz y en armonía, logrado a través del esfuerzo de los uruguayos de bien!