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Clasismo frenteamplista

Pablo Nostradar | Montevideo
@|No hay peor clasista que un frenteamplista. Se han adueñado de una supuesta superioridad moral que los lleva a despreciar a todo aquel que no coincida con su ideología.

Para ellos, quien no es de su partido es tratado como un ser inferior o tildado de “facho”, usando cualquier adjetivo degradante que se les ocurra.

Este clasismo ideológico se manifiesta con ferocidad contra periodistas, comunicadores o artistas que mantienen su independencia; si no repiten su libreto, son vilipendiados con campañas arteras.

Peor aún es el trato para quienes deciden alejarse de sus filas: “traidor” es el insulto más suave que reciben.

Lo que sucede hoy con la diputada de origen cubano en redes sociales es una prueba de esa soberbia. Se autoproclaman solidarios, pacifistas y democráticos, pero esa máscara cae cuando alguien los cuestiona. Allí aparece el verdadero rostro: el del insulto y el desprecio por el que piensa distinto.

Son los mayores divisionistas de nuestra sociedad, movidos por un resentimiento profundo contra todo lo que no pueden controlar.

Lamentablemente, todo nace de las palabras de los propios dirigentes del Frente Amplio que han instalado el odio, el clasismo, el resentimiento en sus seguidores, y los transformaron en simples fanáticos interlocutores, que amparados en las redes sociales usan un léxico deplorable e irrespetuoso, que no pueden usar los dirigentes.

Esa gente que nos gobierna, casi no hay nota donde no critiquen a los otros partidos, y sobre todo hay que destruir posibles candidatos a la próxima elección. No importa los medios, la consigna es destruir, dividir.

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