Guillermo Anaya | Montevideo
@|En el 2002 dejé mi país, me radiqué en Cartagena de Indias y me dediqué al turismo. Afortunadamente casi todos los años vengo de visita a Montevideo y algo que siempre me llamó la atención e intrigó, es por qué nuestro casco histórico es el que está en peores condiciones de toda América del Sur. En ocasiones, cuando uno viene del exterior podría ser más fácil ver algunas cosas, por no estar habituado a que lo normal sea de determinada forma. Pero igual me llama la atención, porque basado en mi experiencia de los últimos 20 años estoy convencido de que el potencial turístico de nuestro casco histórico si no estuviera en tan mal estado y tan vandalizado es enorme y que se podrían crear cientos de puestos de trabajo directos y muchos más indirectos.
Este año en una reunión en la que había dos arquitectos que viven en Ciudad Vieja, al consultarles por este tema, me dijeron que uno de los mayores obstáculos entienden que ha sido que para las autoridades departamentales de turno, ante el riesgo de que pudiera haber algún tipo de gentrificación, prefieren no incentivar mejoras en el casco histórico.
Si esto fuera así, ojalá en algún momento recapaciten y vean otras perspectivas que lleven a tomar medidas que permitan avanzar hacia un casco histórico que sea un orgullo y fuente de oportunidades de trabajo para los montevideanos.