A.D.V. | Montevideo
@|Atravesando su período eleccionario, Argentina, inexorablemente, va “camino al caos”. Este caos que predigo se vislumbra ya y se hará visible cuando en noviembre, sabido el resultado de las elecciones, gane quien gane, se conozca la situación financiera y fiscal del Estado.
Hoy, la economía argentina ha llegado a un punto que no se sabe si reír o llorar. El desajuste de la balanza de pagos, las exigencias lógicas (pero a la vez incumplibles) del FMI, el dólar libre explotado, la inflación galopante, la carne subiendo el 60% en este mes, los subtes, prepagas, alquileres y tarifas, confirmando la cifra de doble dígito (13%) de agosto y más para setiembre, Máximo y “La Cámpora’’ fabricando ñoquis (como si fuera para los comedores populares) desesperadamente antes de irse, el presidente dando lástima, la vice “missing in action’’, quizás en su hotel en Calafate, Massa implorando y los gobernadores “no dando”.
Y mientras esto sucede, los medios explotando en datos, cifras, encuestas, notas, avisos, entrevistas y predicciones sobre las actuales elecciones, que no sólo no aclaran sino que oscurecen un panorama cada vez más tormentoso.
El votante desconcertado, ante la duda, el desconocimiento o la creencia errónea, si de la noche a la mañana su sueldo en pesos pasará a ser lo mismo en dólares o si podrá comprar en la frutería con dólares en lugar de pesos, o si el Banco Central explota o se elimina el CONICET y ya no podrá estudiar temas como “la sexualidad de Superman’’, trascendente (¿?) para el futuro de la nación. La pobreza superando cifras nunca conocidas y creciendo y la indigencia al 10%, subiendo día a día.
La seguridad vandalizada al punto de matar por un celular, mientras el Ministro de Justicia y Seguridad de la ciudad de BA, en el US Open, viendo jugar al tenis a Cerúndolo (pero ya despedido de su cargo ante su falta).
Saqueos a la orden del día, aparentemente programados por simples delincuentes, oportunistas ante incitaciones de dirigentes piqueteros.
Desconcierto general con comerciantes armados con rifles y escopetas para repeler cualquier intento de pillaje y la policía ausente o acudiendo tarde para impedir estos actos, muestran un sombrío escenario de enojo e impotencia de la población que se ve abandonada ante el caos existente.
Este caos es factor determinante para que se agigante la figura de Javier Milei; joven economista liberal y libertario que, despertando multitudes con carisma, prometiendo tal vez quimeras o quizás genialidades, da esperanza cual Mesías, de salvar a la Argentina.