Ricardo Ribatto Crespo | Maldonado
@|Compramos, hace muchos años, una casa en la península, en Punta del Este, con vista al mar. Vecinos del barrio juntaron recursos propios para soterrar cables de electricidad y telefonía, y así preservar el paisaje natural de la costa.
Hace aproximadamente dos años, apareció en el contorno de la península un cable de plástico adosado a las columnas de iluminación. Ese cable brilla noche y día a la altura del horizonte.
En la municipalidad de Maldonado fui informado de que ese cable no es ni de telefonía ni de electricidad, sino que es sólo un cable plástico que ha sido colocado por una organización religiosa que obtuvo el permiso por hacer aportes al municipio para cámaras de seguridad.
Siempre respeté a Uruguay por ser un país laico donde cada uno puede profesar su religión, o sus creencias, sin molestar a nadie y sin ser molestado. Sin duda, ese es un activo que ostenta la República Oriental del Uruguay a nivel mundial y que la distingue. Me llama la atención que un municipio que cobra impuestos altísimos necesite lucrar con el espacio público.