Mario Coppetti | Montevideo
@|Aunque pueda parecer algo normal, desde hace ya trece años, los funcionarios de una muy conocida unidad ejecutora dependiente del Ministerio de Cultura, vienen peleando para poder cobrar un aumento que les fuera otorgado durante el gobierno de Mujica.
Aparte de los recursos interpuestos por las distintas autoridades de turno, a lo largo de este tiempo, también están padeciendo los largos e interminables plazos en el juzgado correspondiente (Juzgado Letrado Civil 18° Turno).
Es incomprensible que un mismo expediente pase de mano en mano y de oficina varias veces en el día, entre Juez, Actuaria, mesa de giro, casillero de letra, oficios, decretos, etc.
Parece algo de Ripley, digno del libro Guinnes por lo extenso de los trámites, de nunca acabar.
Si es cierto que se pretende reducir y agilizar esta nefasta modalidad, muy perjudicial por cierto para los beneficiarios de esta demanda, en su calidad de parte actora contra el Estado, es hora de hacerlo sin más vueltas, reduciendo costos, tiempo y plazos.
Para que se pueda tener una idea de lo largo de esta demanda, ya hay funcionarios fallecidos, por lo cual pasan a cobrar sus herederos; tan injusto es este tema.
Esperemos que esta denuncia llegue a algún legislador y hasta a las mismas autoridades, y terminar de una vez por todas con esta burocracia perjudicial y dañina contando entonces con un Estado realmente ejecutivo y productivo, en tiempos en que la tecnología avanza a paso acelerado.
Contemos con que así sea.