Tomás E. Brena, Familia Brena | Montevideo
@|Sr. Intendente Antía:
Frente a la noticia de la medida que quiere adoptar vuestra Intendencia, de derruir viejas construcciones en el balneario, como ya realizaron arbitrariamente con el primer embarcadero, le envío las siguientes reflexiones.
Sr. Intendente Antía, el primer y fundamental cometido de un representante en nuestro país, es respetar el modo de convivencia que desde tiempos coloniales en democracia han adoptado los ciudadanos del balneario, en este caso Punta Colorada; que desde siempre fue aceptada sin reparos por autoridades municipales anteriores a vuestro mandato en más de un centenar de años. Dejo para el lector las conjeturas del caso.
Punta Colorada, con sus singulares rocas que dieron origen a su nombre, nació como balneario de los pobladores de Pan de Azúcar e instituciones de pescadores de todo el país, por sus aficiones a la pesca y virtudes de descanso.
El embarcadero que la Intendencia que Ud. dirige mandó arbitrariamente derruir, es nada menos que el lugar que existe en todos los balnearios del mundo, donde los pescadores en este caso amateurs y los jóvenes deportistas, guardaban las chalanas, lanchas y veleros y los enseres de pesca, velas e implementos para subir y bajar las embarcaciones.
Su construcción estaba en orden, contando con una rampa que llegaba hasta las rocas permitiendo su llegada al mar. Era un lugar excepcional que en las tardes veraniegas, a la caída del sol, era muy concurrido por las familias tradicionales.
Las casas de techos colorados y la Patrona sobre la costa, cercana a las rocas, son puntos anecdóticos de la tradición y aparecen en fotos y cuadros de pintores como portadas, desde antaño. Inmediatamente que se arriba a la zona balnearia y aún desde más lejos, desde el cerro San Antonio, su presencia domina el panorama de belleza natural. El país adoptó el slogan de Uruguay Natural y las autoridades de Maldonado, sin motivo justificado, arremeten contra todo lo natural y reconocido desde antaño. ¿Cuál es el motivo que los impulsa?
Realizaron hace poco la rambla costera y se respetaron los techos colorados y la Patrona, como le corresponde al slogan del país; repito, Uruguay Natural que conserva las tradiciones. ¡Pobre el país que renuncia a todo lo histórico, lo antiguo que admiramos en otros países del Viejo Mundo, donde lo histórico son realces para el turismo!
¡Pero por lo nuestro, Sr. Intendente, peleamos, en el buen sentido de la palabra, por su conservación! Defendemos lo que Usted, que pareciera no lo siente, quiere llevarse por delante. Defendemos lo que tenemos, el disfrute de la naturaleza tal cual la vivimos hoy. Admiramos los atardeceres hasta que el astro rey se oculta en el horizonte y la luna y el sinfín de estrellas que brillan en el firmamento, cosa que en los centros poblados son ocultadas por la luminosidad; para que nuestros nietos y bisnietos aprecien a sus antecesores y las obras que perduran.
Punta Colorada atesora tradiciones ancestrales, con viviendas que el tiempo convirtió en patrimonio del país y Uds. quieren destruir. ¿A quién molesta?
El turismo las aprecia como tesoros del pasado y sus sucesores las conservan como viviendas. Es muy pequeño el lugar que ocupan en la rambla permitiendo a los visitantes disfrutar del paisaje, del fantástico panorama marino a que acceden y los atardeceres inolvidables.
Sr. Intendente deje vivir en la paz. Y permita a quienes queremos este balneario conservar las tradiciones que no molestan a nadie y que repito, fueron aceptadas sin reparos por todos los Intendentes que lo antecedieron.