Cecilia Cardoso | Montevideo
@|En Internet se describe Avenida Brasil como una “arteria emblemática e histórica que conecta la rambla con Bulevar Artigas, caracterizada por su diseño inspirado en París con árboles traídos por un paisajista… que rodea el área de las antiguas lavanderas de los “pocitos”… El fácil acceso a través de Avenida Brasil y Bulevar España fomentó el crecimiento de Pocitos como punto de recreación desde principios del siglo XIX”… Y hay mucho más.
Todo muy lindo. Uno puede ver fotos antiguas, imaginar el sonido de cascos equinos sobre la avenida (más adelante habría otros caballos que no tiraban de carruajes precisamente); puede suponer la alegría de la gente cuando, a principios del siglo XX la avenida fue crucial para la red de tranvías eléctricos que transformó el transporte. Uno puede pararse en algún punto de esa historia e imaginar cómo sería el futuro de Avenida Brasil.
En aquel entonces, lo que seguramente no podría imaginar sería el terrible deterioro que sufriría dicha avenida. Hoy esta “arteria emblemática” es una calle delineada por árboles ruinosos que levantan las veredas con sus raíces veteranas. Por ende, las veredas se han transformado en trampas mortales. Las tormentas arrasan enormes ramas de estos árboles vetustos. Caen y quedan desperdigadas sobre la calle y las paradas de ómnibus. Por suerte, hasta ahora, no hubo que lamentar víctimas.
En cuanto a la iluminación, ¿qué decir? Pésima podría caberle como adjetivo. Si no fuera por algún edificio, donde han colocado unos buenos focos por el tema de la inseguridad, las veredas serían aún más intransitables. No tengo idea de qué época datan los focos de la calle en sí, pero es una boca de lobos. Para transitarla, los vehículos necesitarían las luces largas (lo cual no es posible).
Los contenedores de basura adornan la vera de la avenida. Desbordados a toda hora, largan un olor nauseabundo y contaminan el ambiente. Dan asco. Dan vergüenza. Una rata, con luz verde, cruza alegremente la Avenida. Uno la mira hasta que desaparece por una alcantarilla. Recuerda al flautista de Hamelin y sueña. Sueña con avenidas iluminadas, seguras y limpias. Sobre todo sueña con una IMM que supere la inacción y se ponga a las cosas de una buena vez.