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Anticipando...

Un Conejo Blanco | Montevideo
@|Nuestro actual Presidente, realizando una gestión destacada, ha llamado la atención con el consecuente reconocimiento internacional de varios países de América. Sorteando los sabidos contratiempos y eventos extraordinarios que han sido excusa en otros países, Uruguay, de la mano de Lacalle Pou, liderando un gobierno de coalición recién constituido (por lo tanto, sin el necesario conocimiento entre sus integrantes) supo, sin el menor atisbo de duda, mantener la libertad permitiendo al país y a sus ciudadanos una forma de vida responsable que afectase mínimamente su habitualidad.

Mientras esto sucedía, la oposición izquierdista obcecada como es su creencia que ellos y sólo ellos son los dueños de la verdad, mancomunada en una sola voz ideologizada, clamaba por todos los medios por “el confinamiento obligatorio”.

El Presidente, honrando su deber democrático, asumió plenamente y haciendo oídos sordos a la prédica opositora, les habló a los ciudadanos otorgándoles libertad de acción, pidiendo se asumiera responsablemente.

Mientras así sucedía, nuestros hermanos argentinos sufrían una dura y estricta reclusión por orden del Presidente Alberto Fernández a quien en nuestro país la oposición alababa, calificando sus decisiones como de “un Presidente clase A”. En estos días ha terminado su período de gobierno y unánimemente se le califica públicamente como el peor Presidente y gobierno de los últimos 100 años en Argentina.

Lacalle Pou ha dejado muy alta la vara en cuanto a gestión. Quien lo suceda deberá estar calificado como para continuar un mandato que ha sido elogiado en la región, aunque, como era esperable, criticado por quienes cegados por la ideología aspiran a imponer un “Estado protector”, populista y amigo del derroche y de los amigos, que gobierna para su comandita de adherentes.

Su ideología ha fracasado reiteradamente (ver Argentina) llevando al más rotundo revés a países que supieron ser ejemplos de democracia y bienestar; hasta que llegaron al poder “presidentes clase A” como elogiara con énfasis quien hoy lidera las encuestas del FA, el candidato Yamandú Orsi, a quien se le han subido las ínfulas y cree erróneamente que por tener nombre de cacique puede llegar a ser presidente.

Todavía falta un tiempo de gobierno actual para encarar la etapa final de la campaña eleccionaria.

Ya asoman candidatos de todos los sectores y no se vislumbra una figura que prevalezca sobre quienes aspiran a la máxima consideración.

Esto lleva a pensar que la mejor opción será optar por un candidato que continúe la gestión exitosa de Lacalle Pou; un nombre que siga la senda que eligió transitar nuestro actual Presidente.

Será fundamental para ello que los ciudadanos tomen formal conciencia y decidan si desean reeditar “un presidente clase A” con una caprichosa, soberbia y derrochadora Administración, o uno con una Administración ordenada y austera y seguir disfrutando de una libertad responsable.

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