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Ante el narcotráfico y los homicidios

Roberto Alfonso Azcona | Montevideo
@|Hay que terminar con la tibieza del gobierno y la protección que da la izquierda a la delincuencia al no apoyar medidas duras y decididas.

Aquí y ahora hay que terminar con la delincuencia, medidas extraordinarias, cárceles especiales y condenas severas.

Allanamiento nocturno con orden de juez, brigadas especiales contra el narcotráfico, apoyo logístico y perimetrales del Ejército. Que no venga el FA a oponerse, porque son cómplices de lo que hoy pasa, son causa y efecto de una delincuencia que ha tomado a la sociedad de rehén.

Hay que crear cárceles especiales para narcotraficantes y delincuentes vinculados directa o indirectamente a las drogas; donde no solo estén recluidos, deben trabajar para pagar su estadía en la cárcel. Nada es gratis para los detenidos, sus derechos están suspendidos y serán sometidos a un tratamiento digno, pero serán presos y trabajadores.

Que la oposición no se rasgue las vestiduras con los derechos humanos de asesinos, delincuentes y drogadictos que tienen las manos llenas de sangre.

Que todo delito vinculado con el narcotráfico tenga una doble pena de la que esté en el Código Penal, con cárcel y sin libertad anticipada.

La Justicia y en especial los fiscales deben cumplir con el Código Penal, sin consideraciones de ideología que intente justificar o transformar al delincuente en víctima.

No es tan difícil entender que estamos en un espiral descendente hacia una sociedad sometida a bandas delictivas que matan y destruyen el futuro de nuestra juventud.

La seguridad es una de las funciones básicas de un gobierno que debe dar a las fuerzas del orden todos los medios logísticos, materiales y presupuestales para proteger a la sociedad.

El Estado está obligado a controlar su gasto y terminar de consumir los recursos económicos derivados de impuestos o préstamos internacionales, en temas no prioritarios, invirtiendo parte de esos ahorros en seguridad y parte en bajar la voracidad impositiva.

“Difícil pero no imposible”, como lo dijo un gran hombre.

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