Guillermo Ramírez | Montevideo
@|Falleció El Vasco, como lo llamaban sus amigos y compañeros de trabajo.
Dotado de una destacada personalidad, caracterizada por su contracción al trabajo, desde muy joven dedicó su vida al periodismo.
Su trato siempre cordial, su inteligencia, su afán de conocimiento de los hechos tanto nacionales como internacionales, verificados durante años en largas sobremesas de cenas de verano y más recientemente, mediante extensas y frecuentes conversaciones telefónicas, me permitieron disfrutar de su talento y de la feliz coincidencia de nuestros comunes puntos de vista sobre los acontecimientos de la realidad.
Si bien fue siempre evidente su convicción democrática, nunca me expresó ni me interesé por conocer su posición en relación a la política partidaria. Me lo impedía el respeto que inspiraba su devoción por el periodismo profesional que ejerció, con particular destaque, en varios medios nacionales e internacionales.
Entre ellos el informativo de la noche del Canal 12 y la transmisión, para Latinoamérica, de la programación de la Radio y Televisión Italiana, los que condujo con reconocida solvencia.
Por eso fue grande mi alegría cuando me enteré de su vinculación profesional con el partido Colorado donde su aporte resultó significativo en el área de las comunicaciones.
Tuve el privilegio de tratar tanto a su madre como a sus hijos. De la primera recuerdo el orgullo que sintió por su hijo. De los segundos me consta el amor que por ellos sentía Alejandro.
Cuando aún podía y tenía mucho por hacer, nos sorprende la dolorosa noticia de su partida.
Lo sentirá la sociedad, lo sentirá el periodismo nacional y lo sentiremos sus amigos, a quienes nos resultará difícil habituarnos a su ausencia.