Néstor Lioret | Montevideo
@|”Hasta la hacienda baguala cae al jagüel con la seca”, dijera Martín Fierro.
Y la seca llegó con todo; precios de exportación a la baja, petróleo en la estratósfera y un mercado interno de supervivencia, país chico, caro y sueldos flacos.
Por más birlibirloque de parte del superior gobierno para expoliar al que produce, la plata no alcanza para tanto gritón compañero que quiere abrevar.
Es así, que los mismos paladines de la democracia directa decidieron pasarse la última consulta popular por ellos organizada y donde fueran apaleados, por dónde no les da el sol.
Así que ahora se relamen por el suculento botín de las AFAPS; dinero de los trabajadores que dicen defender, ante la oposición muda e invisible y el pueblo manso que somos, dignos descendientes de los poblamientos de Hernandarias.
¡Cierren las AFAPS! Sí, y devuelvan los 26000 millones de dólares a sus dueños (cuentas nominadas, inembargables y heredables).
Imaginen el impacto en nuestra esmirriada economía de plata que no sale de la impresora, y si bien alguno renovará el pasaporte y se irá a otros rumbos, la mayoría invertirá o gastará en su terruño y generará una necesitada inyección de energía.
Estoy seguro que no les da el coraje.