Destino incierto

Antes de dejar la Presidencia, Tabaré Vázquez impulsó y logró la sanción de una ley que creó una persona pública no estatal a cuyo cargo puso tres programas de su especial interés: el Ceibal y los planes de salud ocular y bucal. Ese extraño ente jurídico funciona, al menos en teoría, en la propia Presidencia, una situación que se extenderá hasta marzo de 2011, momento en el cual los programas irán a su destino definitivo, que aún no se conoce.

La solución hallada es a todas luces irregular. En primer lugar, por la ubicación de esos programas con sus respectivos funcionarios en la sede del Ejecutivo en donde no tienen relación con las tareas que allí se realizan.

En segundo lugar, por el carácter transitorio otorgado a la institución creada para contenerlos, a la cual le quedan menos de nueve meses de vida. La continuidad de esos programas, en particular el Ceibal, exige mayor certeza y una ubicación más precisa en el organigrama de gobierno.

En el caso del Ceibal, lo natural sería que pasara a manos de la Anep que es en donde cumple sus cometidos aunque ya se sabe -y esto es digno de asombro- que hay dudas sobre la capacidad de ese organismo para manejar tan ambicioso plan. Otro destino posible sería el ministerio de Educación y Cultura.

Con relación a los programas bucal y ocular no puede haber dudas sobre su inserción en el ministerio de Salud Pública pues no tendría ningún sentido derivarlos hacia otra entidad o mantenerlos en Presidencia de la República.

Dada la inversión concretada en estos planes lo que no puede ocurrir es que queden al garete, casi paralizados, como pasa con el programa "K.O. a las drogas", también creado por Vázquez en la Presidencia.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar