Ignacio De Posadas
Sra. Daisy Tourné: "Peirano es un recluso más". La primera reacción ante esa declaración es la de preguntar si el Sr. Bengoa es un recluso VIP.
Lo hecho con el Sr. Peirano es un acto de ensañamiento. Es obvio que ni él, ni el Sr. Bengoa, son "un recluso más" y está cantado que los iban a agredir, razón por la cual no se envió al Comcar al Sr. Bengoa y lo bien que eso estuvo.
¿Por qué actuó (y sigue actuando) así la Ministro? No es por la peligrosidad del reo, ni por la gravedad del delito. Pura y simplemente por odio clasista: se lo presume rico y por eso se lo odia, al punto de regodearse en su infortunio. Quizás la Sra. Tourné fue víctima del descalabro de los bancos propiedad del grupo Peirano. Tampoco eso justifica vengarse.
A mí me perjudicaron y mucho.
Julio Baraibar: un enfrentamiento de un sindicato con el gobierno "tiene otro precio".
El jerarca hizo esa afirmación al hablar de los Consejos de Salarios y de la ocurrencia en las negociaciones, de sindicatos que no obedecen las pautas del gobierno. Trotsky lo decía de otra manera: "el que no obedece, no come".
A los Consejos de Salarios los vendieron como el redescubrimiento del mecanismo democrático para proteger al trabajador. Como el gobierno se inclinó siempre para el lado de los sindicatos (no de los trabajadores como dijo el Ministro Bonomi), la barra agradecida. Pero el gobierno empieza -tímida y tardíamente- a percibir que los Consejos de Salarios son un mecanismo que tiene una inercia embutida, tendiente a la inflación y a la reducción del empleo y pretende -tarde y tímidamente- remontar el chancho en la subida. Para eso aplica la misma filosofía: el prepo. Quien discrepe, paga el precio.
Ministro Rossi: "Nunca terminamos de aprender lo cuidadoso que hay que ser al incentivar la participación de privados... ya que hay contraposición de intereses entre el Estado y el empresario, que quiere el máximo de rentabilidad".
¿Estaba el Sr. Rossi incentivando al Sr. Campiani? ¿Fue ése el sentido de privatizar Pluna? Quizás le llegó al Ministro el momento de descubrir que los gobiernos no deben meterse a promover negocios, ni propios ni ajenos, porque ni está entre las funciones para las que se les vota, ni saben hacerlo. El cuidado lo debe tener siempre el gobernante y no tanto porque encuentre oposiciones de intereses, sino porque el gobierno debe actuar sólo en función del bien común.
Pero si olvidamos todo lo demás y tomamos por buenas las palabras del Ministro, hay que preguntarle en qué parte de sus cuidados estuvo la contratación de los asesores jurídicos del gobierno para que lo asistieran en la negociación. En una operación de este tipo, la selección de asesores jurídicos es elemental. Tan elemental como que no deben ser los mismos que defienden los intereses del empresario contraparte (que, obviamente, "quiere el máximo de rentabilidad").
¿El Ministro fue lo cuidadoso que hay que ser en tan elemental decisión?
Danilo Astori: los cientos de millones de dólares de gasto público excedente por la Rendición de Cuentas, el porcentaje mágico para la educación, las rebajas tributarias y alguna otra menudencia, no deben generar preocupación: se pagan solos, con el aumento de la recaudación, fruto a su vez del crecimiento de la economía.
No sé qué sorprende más, si el hecho de que el entonces Ministro lo haya repetido reiteradamente, feliz de la vida, o el que nadie haya salido a hacerle la pregunta obvia: cuando pare ese crecimiento, excepcionalísimo, de la economía uruguaya, ¿quién pagará aquellos cientos de millones de dólares? El Ministro le está diciendo a la gente que el aumento de recaudación se lo están patinando en mayores gastos, y la población, que a esta altura tiene que haber aprendido que el gasto público es como el Fénix: no baja, se lo traga encantada.
Presidente Vázquez: este gobierno está trabajando para que Uruguay vuelva a ser la Suiza de América. Lo dijo en Ginebra, hace algunas semanas.
¿Estará pensando en promover la relojería?
Aquel nombre se lo ganó el país por su estabilidad jurídica e institucional, la defensa de los derechos de propiedad y de intimidad y la seriedad y eficiencia de su sistema financiero. En esos tiempos, la actividad bancaria ocupaba casi sesenta mil personas, con niveles de ingresos envidiables para el resto de los asalariados. Hoy el número no debe llegar a doce mil y la señal más fuerte de la decadencia es la hecatombe de la Caja Bancaria.
No es este gobierno el causante de un deterioro que viene de atrás pero es igualmente cierto que la izquierda viene fogoneando el descarrilamiento de la actividad financiera desde hace décadas. Denostándola, construyendo en el imaginario colectivo la antinomia financiero-productivo y la mentira de que los sucesivos gobiernos privilegiaron lo primero sobre lo segundo. A lo cual se suma AEBU, cuya férrea política de presionar por más y más beneficios dio los resultados previsibles: menos y menos bancos, con menos y menos funcionarios. Por si algo faltaba, el Banco Central aporta sus granitos de arena. En los engranajes de lo que queda del sistema financiero, apilando circulares abigarradas de absurdas disposiciones burocráticas.