Un cronista universal

Ruben Loza Aguerrebere

El célebre reportero del cómic Tintín, el joven rubio de flequillo y pantalones bombachos, acompañado de su fiel perro Milú, celebró su ochenta aniversario: el 10 de enero 1929 apareció por primera vez en la revista "Le Petit Vingtième", de la mano del dibujante belga Georges Remi, más conocido como Hergé.

Si es verdad, como afirmaba Borges, que El Quijote es más famoso que Cervantes y el Martín Fierro más notorio que José Hernández, podemos decir, en el mismo sentido, que Tintín ha superado a su creador, Hergé. El personaje que encarnó, junto a sus compañeros de aventuras, Milú y el tronante capitán de los siete mares, Archibald Haddock, ha sido leído por sucesivas generaciones y, de esta manera, su fama se ha extendido en el tiempo.

"El mundo no es más que una colección de maravillas, ¡partamos pues a descubrirlas!". Esta era, según el escritor Michel Tournier, la sencilla filosofía de Tintín. Por lo tanto, su destino fue hacerse al camino, y sus viajes la constante de sus libros. Posteriormente, el aspecto geográfico fue perdiendo importancia y, de esa manera el viaje en sí mismo se convertió en un acontecimiento de enriquecimiento personal y espiritual del personaje.

En sus primeros viajes Tintín, fascinado por andar y ver, visitó los lugares "a los que había que ir", es decir, a las llamadas "zonas calientes", las mismas que sus colegas periodistas del mundo visitaban en aquellos días en busca de información. Hablamos de los años 1930, 31 y 32, cuando Tintín observó qué sucedía en la revolución soviética, en África, en Estados Unidos, que comenzaba su marcha en el mundo. Y de esta manera, las conclusiones de Tintín encerraban visiones agudas y críticas sobre aquellos lugares observaba con atenta mirada. Es lo que sucede con sus andanzas por la Unión Soviética, así como en América enfrentando a los "gángsters" de Chicago.

También viajó a Egipto; y en Arabia llegó hasta los espejismos. Tintín visitó la India colonial y trajinó el dédalo de Extremo Oriente, e incluso llegó hasta América Latina en busca del fetiche de una tribu imaginaria.

A medida que pasaba el tiempo y crecía el éxito de las aventuras de Tintín , el reportero afrontaba mayores desafíos, los que nos permitieron conocerle mejor. Vimos que los suyos eran semejantes a los viajes interiores, a los viajes hacia uno mismo, pateando el mundo, que para él no era ni ancho ni ajeno.

Fascinado por el universo, con una mochila por corazón, a ochenta años de su primera aventura, Tintín hoy está vivo en sus seguidores: superó el viaje como excusión, para convertirlo en experiencia vital, una hazaña que, 80 años después, lo ha convertido en personaje universal.

NOVEDADES. La nueva novela del escritor mexicano Álvaro Uribe, que mereciera recientemente el Premio Iberoamericano, Expediente del atentado (Tusquets/Urano), tiene como centro un hecho real: el intento de asesinato a Porfirio Díaz, en 1897. Apresado el autor del fallido atentado al dictador, busca recomponer ese rompecabezas de la vida mexicana.

Se ha publicado la novela de Philip Roth Nuestra pandilla (Mondadori), una sátira política que se ocupa de problemas sociales y políticos, y cuyo atractivo cómico reside en el uso que se hace de las situaciones de aquel momento. Su figura central es Richard Nixon. Por medio de la comicidad, Roth intenta revelar hasta qué punto algo es verdaderamente serio.

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