Tiempos de escasez

Todos los indicadores marcan que nuestro país está atravesando por un período que obliga a ser muy cautos en las decisiones a tomar si se pretende mantener una situación económica y financiera relativamente estable.

Por primera vez, estas circunstancias ocurren con el Frente Amplio en el gobierno. En efecto, en dos de las tres oportunidades anteriores, este partido se encontró con coyunturas económicas favorables y márgenes de acción amplios que, por lo tanto, permitían la expansión del gasto.

Particularmente, en el segundo gobierno se vivió el auge de los precios de las commodities y nuestro país disfrutó de precios internacionales excepcionales que permitieron tasas de crecimiento importantes.

El derroche y la dilapidación de recursos que ocurrió durante ese período quedó oculto en el marco de un país que crecía. Así fue que observamos perplejos las locas aventuras de inversiones fracasadas de Ancap, ALUR o la Regasificadora, así como la construcción del Antel Arena con un costo de más del doble de lo proyectado y varios experimentos más que generaron grandes pérdidas al país y que en un contexto favorable, pasaron desapercibidas para la mayoría de los ciudadanos.

Sin embargo, bastó que en el tercer gobierno del Frente Amplio se redujera el ambiente favorable y comenzaran a producirse tasas de crecimiento mucho más bajas para que el Frente Amplio no tuviera la respuesta que debió haber asumido constriñendo las definiciones de sus políticas públicas a tiempos más adversos.

Así fue que siguió con su política de aumento del gasto público, incremento del poder adquisitivo del salario y demás orientaciones propias de los tiempos de bonanza. La realidad, obviamente, pasó la factura con la pérdida de decenas de miles de puestos de trabajo y un aumento significativo del déficit fiscal, acompañado de miradas preocupadas desde los organismos internacionales que encarecían el crédito nacional.

El Frente Amplio alcanzó nuevamente el gobierno, luego de una campaña electoral irresponsable, prometiendo “el oro y el moro”, señalando que tenía la solución para todos los problemas del país y que venía a revertir los grandes males que el gobierno de la Coalición había provocado al país. Ocultando y cuestionando los cambios que en ese período se habían producido para terminar con un país en muchas mejores condiciones que el que se había recibido a comienzos de 2020.

Pero, ahora este gobierno enfrenta una coyuntura compleja. Para variar, desoyendo la opinión de los principales analistas económicos, elaboró para el quinquenio una proyección de crecimiento exagerada que permitió como contrapartida proyectar gastos desproporcionados con respecto a la realidad. Exactamente la misma situación que ocurrió en 2015, cuando también se exageró la proyección del crecimiento y terminó sobregirándose en los gastos y completando un período con fuerte incremento del déficit.

¿Es casualidad? Por cierto, no lo es. Es parte de la concepción política que guía desde siempre al Frente Amplio, la idea de que siempre se puede gastar más para cumplir con las demandas que ciertos actores sociales reivindican sin tomar en cuenta el conjunto de la realidad.

Y lo cierto es que la dinámica de una sociedad es que los actores sociales y económicos lógicamente reivindiquen sus intereses particulares y formulen demandas; pero entonces, el Gobierno debe ser capaz de articular las demandas y asumir que, a la hora de la verdad, no se puede cumplir con todo y tomar las decisiones pertinentes.

El problema es que el Frente Amplio no sabe gobernar en tiempos de escasez porque no es capaz de poner coto a los reclamos de sus sectores más radicales que creen que es posible que en la vida sea todo “bueno, bonito y barato”.

Así es que surgen las conclusiones del Diálogo Social acordadas entre el Frente Amplio y el PIT-CNT que no sintonizan con el panorama de nuestra economía, reclamando cambios en la seguridad social que implicarían afectaciones de los equilibrios económicos y emitirían señales que en estas horas ya están ocurriendo de parte de los mercados financieros internacionales.

Así es que también se formulan nuevos planes fastuosos de construcciones en el entorno del Palacio Legislativo totalmente innecesarias, que nada tienen que ver con las prioridades sociales prometidas. Así también se resolvió la compra de una estancia por parte del Instituto de Colonización como primer acto insólito del nuevo gobierno. Mientras tanto, el Gobierno navega sin rumbo y sin una orientación clara, pero cada vez con menos capacidad de ordenar los reclamos que ellos mismos prohijaron. Para peor esto ocurre en tiempos en que las señales locales e internacionales indican que es posible que nuestras dificultades aumenten en estos tiempos turbulentos que se viven en el mundo y en la región.

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

premium

Te puede interesar