Tarea para la Coalición

El verano viene seco. Este año un poco más que lo habitual pero todavía nada dramático. Sin embargo la represa de Paso Severino, que es uno de los embalses de respaldo para el sistema de provisión de agua potable para la ciudad de Montevideo, ha perdido volumen: según información oficial de OSE el nivel de agua en el embalse era de 36 metros, a comienzos de Enero había bajado a 35 y ahora está en 34. Hay otro embalse de respaldo para el consumo de Montevideo, en Canelón: basta haber viajado estos días por la Ruta 5 para constatar a simple vista su bajante.

Avisado por la seca brutal de hace un par de años el gobierno anterior estudió el problema, definió una solución en base a aguas de otra fuente que no se agotase y dejó el proyecto listo para que este gobierno empezase las obras. La cuenca del Río Santa Lucía está al límite, no da más, con respaldos y todo ya se vio que no pudo satisfacer la demanda de Montevideo; habiendo tan a mano otra fuente de agua dulce, ésta inagotable como es el Río de la Plata, hacia allí se dirigió el proyecto del gobierno anterior. Pero el gobierno actual desestimó ese proyecto y se embaló con una represa en el arroyo Casupá (que es afluente del Santa Lucía y, por tanto tiene la misma respuesta.).

Ud., sacrificado lector, al no ser un técnico en el asunto (como no lo soy yo) supondrá que hay algún motivo de peso, científicamente fundamentado, para sostener que Casupá, estando en la misma cuenca, va a tener agua cuando se agote el caudal del Santa Lucía. Bueno, pues no hay.

Y si Ud. se preguntase cómo se mete este gobierno en ese negocio yo le recordaría que otro gobierno del Frente Amplio, con igual tozudez, hundió en las aguas del Río de la Plata una buena cantidad de millones y unos fierros, que todavía se divisan desde la playa de Punta Espinillo, para una planta regasificadora. ¿Y? Nada de regasificadora y una millonada de dólares tirados al agua.

Este proyecto de Casupá va a ser un gasto parecido, pero con un agregado doloroso: van a ser inundadas una cantidad de unidades productivas, familias enteras serán desarraigadas y perderán su medio de vida y, lo más grave, su modo de vida: desaparecerán paisajes y recuerdos, sitios de nacimientos y tierras donde descansan antepasados. Y como bien dice el cantor: “no venga a tasarme el campo con ojos de forastero”… “su cinto no tiene plata ni pa pagar mis recuerdos”…

¿Qué está haciendo al respecto el Diputado blanco por Florida? ¿Y la diputada blanca por Lavalleja? ¿Y los Diputados colorados? Sería ésta una tarea más importante que andarse preocupando si el Intendente de Lavalleja puede seguir ejerciendo la medicina o no. Hay que salir de los despachos, irse allá, al terreno, a compartir con la gente; estoy seguro que al menor abajajá se van a congregar montones de paisanos. Si se tratase de una causa vital, como es el abastecimiento de agua potable, cualquier paisano abre mano, se aviene y acompaña. Pero por un berretín caprichoso, que no va a solucionar nada y va a ser otra regasificadora ¡no pidan sacrificios! ¡No hay derecho!

El Partido Independiente ha captado la dimensión del estropicio y lo ha tomado como una de sus prioridades. Sería deseable que lo mismo hiciera el Directorio del Partido Nacional. Es un asunto bien como para la Coalición Republicana.

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