Somos el tercero

Se sostenía que las naciones de la Europa capitalista, Estados Unidos y Japón eran estados desarrollados y que, rezagados con respecto a éstos, los países pobres estaban sub, pre o poco desarrollados. En ese momento comenzó a hablarse del Tercer Mundo, entendiendo por tal los países que no pertenecían al Primer Mundo, capitalista, ni al Segundo Mundo, socialista, dando por sobreentendido que ambos estaban en un estadio superior.

Fue al comenzar los años 60 que economistas y sociólogos del Tercer Mundo elaboraron la Teoría de la Dependencia, según la cual desarrollo y subdesarrollo eran dos caras de la misma moneda: uno no podía existir sin el otro. Esta interpretación antiimperialista sirvió de base a los movimientos radicales que preconizan para nosotros estar fuera del sistema capitalista, esperando que caiga. (Esa es, exactamente, la "solución" que adoptamos en Mar del Plata).

La Teoría de la Dependencia prometía "otro" desarrollo para todos, pero ese supuesto cayó por tierra al verificarse que ni la mayor potencia del bloque socialista, la ex Unión Soviética, podía sobrevivir al margen de la economía mundial. China continental y Europa lo comprendieron y actuaron en consecuencia.

Con el derrumbe del campo socialista, había desaparecido la confrontación entre los dos sistemas. Pero en algunas partes de América Latina, los amantes de la doctrina de la dependencia siguieron apegados a ella, por inercia ideológica. (Fuente: "La Guía del Mundo", 1999-2000)

Siguiendo ese camino, las pretensiones uruguayas dejaron de proponerse en la "Reunión Cumbre" el mayor crecimiento. Ahora coaligamos valientemente, contra el continente latinoamericano y contra imperialismo; pero sin esperanza de crecer, ni meta de ningún tipo. ¿Quo vadis?

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