VÍCTOR H. MORALES | VOLVIENDO DE LA CANCHA
Extraño caso el de River: los que ganan torneos sin lucirse, más tarde logran una línea futbolística más asentada, más amiga de la pelota y el buen estilo.
Nada de eso sucede por ahora con el equipo de Simeone. No se le reprocha la actitud, ni errores defensivos alarmantes porque nada hay para señalar al respecto. Pero qué enmarañado luce su juego! Cuántas pelotas van a los rivales,qué pocos pases seguidos consigue!
El partido de ayer, en el que las recriminaciones involucran también al cuadro de Boedo, fue seguido con impaciencia por espectadores que se conformaban ya con un solo tiro al arco. Hubo uno, un cabezazo de Falcao,y nada más.Y San Lorenzo que arrimó más,nunca pudo molestar a Ojeda salvo un tiro de emboquillada de Bergesio desviado por Ojeda con un manotazo magnífico,mientras se sostenía en el aire como un paracaidista fotografiado en pleno vuelo.
River tiene más nombres en esta parte del año,pero termina esperándolo todo de su juvenil Buonanotte. No abre brechas y la llave que tiene Robert Flores no la usa Simeone.¿Lo verá fragil para ese espacio de autitos chocadores en el que se convierte la mitad de la cancha por la presión de River y la de rivales que no quieren recular?
Pasan los minutos y el espectáculo es una sucesion de saques laterales,algún córner,un tiro libre desde lejos para que se aprecie el descomunal forcejeo del área,y nada más.
La platea en silencio y la popular gritando porque no mira.
Si hubo un espectador neutral seguramente se alejó espantado.