El Presidente del Partido Colorado, Dr. Jorge Batlle (2000-2005), sobrellevó crisis monumentales, contando con el apoyo del opositor Partido Nacional. Una, fue la fiebre aftosa en el ganado vacuno. La otra, otra el default. El no pago de la deuda externa de Argentina declarada por el presidente Rodríguez Saá. Única en el mundo, su “coletazo” produjo una catástrofe económica y financiera en Uruguay. No obstante, en 2005 cuando Batlle entregó el gobierno al electo Presidente Vázquez, del Frente Amplio, las finanzas estaban saneadas y el Uruguay crecía al 12,5% anual. Al iniciar el gobierno “la izquierda” tomó impulso un aumento mundial inédito en el precio de las materias primas. Podía haberse producido un salto adelante, sin embargo fue: “un pasito pa´alante María, un pasito pa´atrás (Ricky Martín).
Hace poco recordaba algunos icónicos “buracos” progresistas, caso de Pluna y la quiebra de Ancap. Cuyo daño al pueblo fue inconmensurable. Con escenario líquido -no son los únicos- hay recuerdos. La “regasificadora” de Gas Sayago, que nunca funcionó, con sus pilotes presentes para siempre en el Río de la Plata. Fueron 160 millones de dólares (retirar los pilotes costaría igual).
Y, recuérdese al “Ky Chororo”. Expresión guaraní que significa “rema que rema”. Es un desastre marca “Mujica”. Así se designó a un remolcador construido acá. Lo botaron con pompa el “Pepe” y el entonces presidente de Ancap Raúl Sendic el 13 de mayo de 2013, en el Dique Mauá. Se hizo en instalaciones de la Armada nacional con participación de empresas privadas. Costó unos 13 millones de dólares. Los citados lo presentaron como el renacimiento de la industria naval nacional…
Una vez en el agua nada del “Rema que Rema” socialista funcionaba. Los patrocinadores lo habían anunciado como un ahorro notable en materia de remolques. Pero… en su lugar, hubo que sacarlo del agua y contratar servicios privados, que hasta 2016 generaron un gasto adicional de más de 8 millones de dólares.
Actualmente hay conflicto por la construcción de dos buques patrulleros comprados por el Estado uruguayo al astillero español Cardama. Ya se han adelantado en el proceso de construcción como pago USD 30 millones, parte incluso abonada durante la actual administración. El gobierno nacional continuador del que impulsó al aludido “Ky Chororo”, ahora ha rescindido intempestiva y unilateralmente el contrato. Se ha hablado públicamente -incluso por el Presidente de la República en una misiva que le facilitaron- de la ocurrencia de delitos como estafa y afines. Es difícil analizar de fuera a la realidad procesal, porque todo -salvo información fragmentaria- es “confidencial”.
Cardama, se ha presentado pidiendo un arbitraje ante un tribunal especial en París (Corte Internacional de Arbitraje), sobre temas técnicos -como la construcción efectuada, calidad de la misma, etc.- cuyo contenido es reservado. El art. 39 del contrato lo habilita para ello y sorprende en Uruguay haya abogados que ignoran públicamente esta facultad. O, que, prejuzguen hubo estafa (con intención), sin la existencia de una investigación y condena penal ejecutoriada.
A otros temas contractuales -tales como plazos, precio, garantías, obligaciones administrativas, etc.- corresponde la jurisdicción de tribunales uruguayos.
Hasta hoy la fiscalía uruguaya está esperando recibir la imprescindible información sistematizada del gobierno.