El pasado domingo en su programa La Cornisa, el avezado periodista Luis Majul trató a varios de los políticos K, como de psicópatas políticos. Y allí estaban los nombres del Presidente Fernández, en mayor medida “la señora”, el precandidato y ministro de economía, Sergio Massa, como los más relevantes.
El psicópata se siente superior al resto y que todo lo que circunscribe a él es lo más trascendente, siendo incapaz de asumir el punto de vista de su interlocutor o de otra persona; en buena romance, ninguna empatía.
Todo luce tan mezquino en la vecina orilla, que el lodo enchastra todas los opiniones y la diatriba y la mentira son moneda corriente.
Cómo el archivo es irresistible, salta la liebre y no puede creerse tanto cinismo e hipocresía.
El precandidato Grabois, también K, no hace muchos días se explayó con la voz alterada y en tono de amenaza, contra el otro precandidato y seguro ganador en las PASO, Sergio Massa. Pues días pasados, manifestó que de perder dicha interna se avendrá a lo que defina “la jefa”. Y la señora ya sabemos que apoya a Massa, de quien también en su momento abominó, como Massa de ella, faltaba más…
Pero como el único objetivo que les interesa es ganar a costa de lo que sea, juntan filas, uniformizan un discurso agresivo contra la oposición y hacen de la mentira un lugar común. Saben que hay mucha gente “masa”… que no piensa por sí misma y que son “arrastrados” a los actos con la aberrante “zanahoria”, de un choripán y un refresco, sin perjuicio de los manidos planes. No tienen ningún interés en que salgan de esa vida mísera que llevan y los endulzan con ínfimos placeres mundanos y les crean expectativas que nunca se cumplirán. Casi el 45% de pobres tiene Argentina y blanden la bandera de “todo por la gente”. Luce irónico.
No merece Argentina, sublime país, tanto agravio a la ética, a las buenas costumbres, a la buena fe. Y créanme que la degradación empieza por ahí. Cuando no se tiene hombría de bien, cuando no se vive en el momento presente (que no excluye otear el horizonte) y se piensa verdaderamente en la gente, se da esta realidad donde el ombligo del mundo es Cristina y su excluyente necesidad y objetivo, de no cumplir a esta altura por los años, cárcel domiciliaria. Y la claque, fiel y servil, aplaude sin otro norte que mirarse sus propios bolsillos. Creo firmemente que estamos, aquí, en las antípodas de algunos políticos argentinos. Aunque a veces los chisporroteos por lo bajo se suceden y se adoptan posturas que a priori parecerían ser irreconciliables.
Lo sucedido con el sindicato de OSE, amedrentando a funcionarios que estaban trabajando e intentar ingresar por la fuerza al lugar donde estaba reunido el Directorio, colide con el sentido común y las reglas de una sana convivencia. La libertad sindical no ampara esos hechos. La huelga está permitida y amparada pero también tiene su amparo quien quiera trabajar, haciendo caso omiso a los dictámenes del sindicato.
El director por el FA en OSE, Edgardo Ortuño, apoyó la medida. Es una suerte de decisión que les impide criticar “a los propios”, pero sí y ante cualquier circunstancia, “a los ajenos”.
Otra vez el poder sobre la “masa” que concurre a los lugares donde existirá alguna asonada, pero sin detenerse a pensar por un instante, si están haciendo lo correcto.
Gobierna la Coalición Republicana (CR), vayamos contra ella. ¿Existe convicción? ¿Hay fundamento? Son temas menores y saben que también la “claque oriental”, no hará cuestión sobre ello.
Pero ojo que hay muchas claques y también la tiene la CR. Aplauden y lanzan cánticos, muchas veces por el efecto “contagio” y sin el menor criterio. Por eso y en la antesala de una campaña electoral que promete ser pareja, es de necesidad imperiosa que los políticos estén a la altura de las circunstancias y que se marquen las diferencias con ponderación y respeto.
Siempre hemos escrito pero CASI NUNCA se da en la realidad, que enaltece a un político hablar bien en lo personal y en el ejercicio de la tarea, de un adversario. Más que hablar de este último, actuar así habla más de sí mismo y no le duelen prendas ponderar la acción de un político de otro bando. Pero con la obsesión de quién nos gobernará a partir del 2025, salen al ruedo, enardecen a las masas y no son un trillo adecuado para la gente, que podría apaciguar las aguas y dirimir el disenso en un tono respetuoso y de buena fe.
Mientras más lírico me creen, más me aferro a lo que expongo. En los países nórdicos, el gobierno expone su plan a los partidos opositores para que estos hagan sus aportes en lo pertinente o marquen lo que entienden que no corresponde.
Sería nocivo tener psicópatas en nuestro país y que solamente se miren su propio ombligo. El ejemplo argentino debería servirnos para que todo discurra con la imprescindible buena fe. El camino del oprobio hace languidecer la democracia.