Polifacético

Rodolfo Sienra Roosen

Es la expresión que le cabe al Frente Amplio, que ofrece varias facetas o con más propiedad, que tiene múltiples aptitudes.

No se les escapa uno solo de los sitios de influencia del acontecer nacional. Se dice que aportaron a su manera en la designación del director técnico de la selección nacional de fútbol.

Será o no será, pero en su momento corrió el rumor que manejaron el cambio de autoridades, cuando asumió el Dr. Corbo por el Sr. Figueredo en la Presidencia de la AUF. La explotación política que hicieron antes y sobre todo después del Mundial fue tan previsible como descarada.

No era el Palacio Legislativo sino el Estadio Centenario el lugar natural para recibir a los futbolistas, y atribuir la explosión de alegría de la gente a la recuperación de la autoestima de un pueblo, como alguien de quien mejor no acordarse lo dijo, es, en términos benévolos, una grosería.

Ahora estamos ante la perspectiva que Tabárez continúe en el cargo porque con sus virtudes y sus defectos -los tres millones que somos tendremos diferentes opiniones- obtuvo un resultado satisfactorio. Y a los exitosos en una tarea que ha sido la tumba de tantos, es mejor no cambiarlos.

Ahora, que lo tengamos que pagar nosotros, por intermedio de contribuciones de empresas del Estado ya es harina de otro costal.

La UTE, por ejemplo, en vez de aportar a ese fin podría no someternos a la tortura de adelantar la hora en octubre.

En dos palabras, que al técnico se le pague lo que vale -y vale más que antes- está bien, pero que los recursos salgan aunque sea indirectamente de nuestros bolsillos, no. Con un toque de reestructura desde adentro del fútbol mismo, se puede conseguir los fondos.

No es fácil, hay muchos intereses en juego, pero puede y debe hacerse.

Ahora bien, el ser polifacético no necesariamente es una virtud. Porque en el Frente Amplio hay quienes desde hace tiempo, cuando quieren perder eso mismo -tiempo- no tienen rivales en su dispendio. Y a ello están abocados los que según se informa, quieren volver a derrocharlo con la ley de Caducidad.

No les alcanzaron los pronunciamientos del soberano, especialmente el de octubre, rechazando la aberración de su "anulación".

Ahora, ante una eventual demanda de la nieta de Gelman en OEA, la Cancillería trabaja en un proyecto para "dejar sin efecto" la ley. Ese "dejar sin efecto", para Michelini sería su "erradicación" (? )…

En esta competencia por el instrumental de odontología jurídica que se quiere usar para lo que no sería otra cosa que la derogación de la ley, porque lo actuado "no tendría consecuencia sobre las actuaciones judiciales del pasado" ("Búsqueda" N° 1570 ), un suplente de Senador sigue insistiendo en violentar la voluntad constitucional: o la anulación, o nada.

O sea, que estaremos ante un Carnaval de Invierno, al estilo veneciano. Y con gran concurso de murgas.

Qué fácil que se ganan el sueldo algunos.

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