Para la historia

Esta es una contribución para los cursos de la historia reciente que el Codicen se dispone a incluir en programas de enseñanza primaria y secundaria. Esa historia debería comenzar recordando a la juventud que antes de entronizarse la dictadura el país sufrió la guerrilla tupamara que se estrenó en los hechos en 1962 con el asalto al Club de Tiro Suizo y la Aduana de Bella Unión. Entre 1962 y 1970, fueron asesinados entre otros, en diversas acciones guerrilleras, el comerciante Rómulo Terra, el Sr. Carlos Burgueño, la estudiante Dora L. De Oricchio, el policía retirado Luis Barbizán, el médico Julio Morató Manaro, el sereno Julio Bentancor, el Sr. Zapicán Arhancet, de 16 años, golpeado y ejecutado por la espalda, la Sra. Hilaria Ibarra, cuidadora del Bowling destrozado por una bomba, más de diez policías de guardia o custodia, un capitán del ejército, y se ametrallaron seis soldados más los cuatro de la famosa foto que Mujica consideró "trucada" y no lo pudo probar. Son estos nombres de gente menos notoria que Pascasio Báez, Acosta y Lara, Botto, Delega, Leites, Mitrione, Morán Charquero y demás. Habrá de recordarse también la desaparición en 1968 del estudiante Héctor Castagnetto, que apareció muerto días después. Como seguramente en esa historia se le dará realce al copamiento de la ciudad de Pando como hazaña bélica que aún se conmemora con unción —ahí mataron "sin querer" a uno de los mencionados antes—, importa recordar lo ocurrido en aquellos tiempos de veneración a la dictadura castrista, y a la URSS, sin perjuicio de alguna referencia al robo a la patria de la bandera de los Treinta y Tres Orientales, que nunca más apareció.

También tendrá que dedicarse un capítulo a hechos ocurridos entre 1962 y 1972, como el asalto a un Banco de Florida en donde la guerrilla se alzó con U$S 160.000, al Tesorero de la Caja de la Industria Frigorífica a quien despojaron de U$S 100.000, a una sucursal de Manzanares y a un remesero del Banco de Cobranzas, a otro remesero del Banco de Crédito en la ruta 56 al que le robaron U$S 50.000, al local central de Manzanares del que sacaron U$S 90.000, a la Financiera Monty, al Casino de San Rafael, al Monte de Piedad y las libras de Mailhos. No tenemos el dato del producido de cada operación, pero en grandes números, quienes tienen memoria estiman en U$S 40.000.000 entre acciones directas y rescates de secuestrados, la recaudación del "combate" (Zabalza dixit). Además, los financiamientos recibidos desde el exterior, entre los cuales y por supuesto del gobierno cubano, en muchos casos reconocidos sin pudor alguno por aportantes y beneficiarios.

La mayor parte de los hechos que recordamos se han ocultado seguramente en la etapa de adoctrinamiento informal a la juventud, que ahora se ha dispuesto oficializar en cursos de la historia reciente.

El señor Yarzábal, preocupado porque nuestros jóvenes "confunden los acontecimientos" y "no saben cuáles fueron las causas de la dictadura", por lo que "están marginados de la discusión que se está procesando socialmente" en el Uruguay acerca de las violaciones de los derechos humanos durante el régimen militar (1973-1985), no tiene derecho a segmentar así la historia reciente. Para que la historia sea completa y pareja, deben estudiarse a fondo los antecedentes. Le estamos aportando material para que analice las "caras tristes y alteraciones sicológicas" de los familiares de algunas personas que no fueron víctimas de dictadura alguna, sino de quienes la trajeron de la mano.

Estamos a la orden para colaborar, pero en serio.

Y de nada.

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