Otra hipótesis

Las últimas encuestas de opinión indican una merma importante en la aprobación del gobierno; correlativamente un crecimiento de la desaprobación. La explicación que circula atribuye dicha caída a un desencanto-frustración que estaría creciendo en los sectores más militantes del Frente Amplio. Es una hipótesis. No la comparto y voy a desarrollar mi hipótesis.

El Frente Amplio es un espacio político muy vasto y abriga diversidades. Simplificando un poco pero dentro de un razonable margen de verosimilitud se puede hablar de dos tipos de integrantes. Hay un carozo, una línea dura, militante, ideologizada, que a pesar de que hace años les cayó encima el muro de Berlín, mantiene el viejo sueño (aunque ahora sin el vocabulario). A los efectos de esta reflexión los llamaré los cubanoMaduristas. Son los que ahora están levantando la voz de su desconformidad porque, según ellos, el gobierno no se mueve decididamente hacia la izquierda. Son los más enojados, pero no está allí la explicación del derrumbe que marcan las encuestas.

Hay otra categoría de frenteamplistas; son los que simpatizaron con la postura pre electoral de Oddone, los que fueron atraídos (y tranquilizados) por el discurso llano de Orsi: son los que consideraron un disparate temerario ir contra la reforma de la seguridad social y en ese sentido votaron en el plebiscito: los que no pueden creer lo que se oye en los discursos del acto del primero de mayo (acto al que no asisten). Y son los que están alarmados por el efecto que tiene la creciente influencia del PIT-CNT sobre el Frente y sobre la vida económica y productiva del país (pesca, puerto, Conaprole, etc.). A ellos los llamaré los Seregnibatllistas.

Los cubanoMaduristas están enojados y levantan la voz: esperaban otra cosa de este gobierno. Los seregnibatllistas hablan menos, no gritan: ellos esperaban que el gobierno que votaron no se dejara atropellar, que no se fuera a los extremos. Numéricamente éstos son más que aquellos.

Cuando se afirma que la caída de la aprobación del gobierno registrada en las últimas encuestas proviene de las filas de los cubanoMaduristas se incurre en un error de interpretación. Ellos están decepcionados, sí, efectivamente, pero nunca van a pronunciarse contra el gobierno ante el encuestador (como nunca van a decir públicamente nada contra Cuba, pase lo que pase allí). La importante caída de la aprobación del gobierno y concomitante desaprobación registrada en las encuestas hay que adjudicarla más bien al temor o preocupación que despiertan pronunciamientos y acciones del gobierno en filas de los seregnibatllistas.

Cuando el Pacha Sánchez, Secretario de Presidencia, afligido por los datos de las encuestas, promete apretar el acelerador como respuesta adecuada a la desaprobación, está atendiendo a los cubanoMaduristas, es decir, a los que no se van a ir nunca. Está malinterpretando las encuestas y equivocándose tanto sobre los motivos del declive en la aceptación del gobierno como sobre los lugares donde se verifica.

Yo no me voy a meter a sentenciar cuál de las dos categorías de frenteamplistas tiene razón o enfoca mejor las cosas. Creo que a los seregnibatllistas la promesa de acelerar a fondo les ha de poner los pelos de punta.

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