Orientación electoral

JUAN MARTIN POSADAS

Las campañas electorales siempre han llevado a que los partidos políticos confeccionen, impriman y difundan programas de gobierno o plataformas electorales. Hace un par de domingos escuché a César Aguiar en el programa Dosmil30 de El Espectador afirmando que, para decidir su voto, la gente se fija más en la gestión que en el programa. La gestión cumplida, si se trata de un partido de gobierno, y la gestión futura esperada en los otros casos.

La gestión es más fácil de percibir. Pongo un ejemplo elemental, casi clásico; si usted quiere hacerse una idea de la capacidad de gestión de la Intendencia de Montevideo, basta una mirada al Hotel Carrasco; hace 15 años que está así y todavía no han podido hacer nada con él. La gestión se mide en función de dos factores: la idoneidad o capacidad del jerarca y el respaldo político con que cuente. Si alguno de los dos elementos falla la gestión se vuelve defectuosa o nula. Veamos ejemplos.

El Directorio de ANTEL está integrado por personas competentes y honestas. Su vicepresidente Perera ha fundamentado con precisión la conveniencia de respetar un trato diferencial para los funcionarios de call center. Pero no puede porque no se lo permite el gremio. ¿Qué respaldo político tiene Perera? Ninguno. El respaldo lo tiene SUTEL (que casi no lo necesita, porque la ecuación de fuerzas es al revés: es el Frente Amplio quien necesita el respaldo de SUTEL). El Ministro Martínez ha dicho que el gobierno frena el desarrollo tecnológico de las comunicaciones para proteger a ANTEL. ¿Qué pueden pensar los jóvenes uruguayos que quieren progresar, modernizar sus empleos o sus emprendimientos con las nuevas tecnologías que el desarrollo moderno ofrece? Algo parecido sucede en UTE. Su Directorio también está integrado por personas competentes pero no tienen respaldo político para enfrentar a los gerentes y al gremio, lo cual hace que su gestión sea pobre, incluso vergonzosa. Maggi se ha cansado de denunciar esa situación y otro tanto ha hecho el senador Fernández Huidobro.

Otras veces el problema radica en la idoneidad. El Poder Ejecutivo removió al anterior Director de Aduanas y nombró en su lugar a un Sr. Prato, del Partido Socialista, quien asumió el cargo con vehemencia diciendo: ¡soy incorruptible! Sólo le faltó golpearse el pecho con los puños y dar un alarido tipo Tarzán. Al poco tiempo le empezaron a llegar los coletazos del caso Bengoa; parece que hay máquinas de slots en infracción aduanera y el juez Pini lo citó por ese asunto. Tarzán contestó que no iba. Cuando algún allegado le susurró que lo iban a mandar a buscar con la policía cambió de idea y compareció. Su descargo -recogido por la prensa- fue que no estaba bien enterado de los alcances de la ley de aduanas. Es difícil imaginar una admisión de incompetencia más cabal y candorosa. El Sr. Pratto dirige un delicado organismo público sin conocer las atribuciones que le competen, las obligaciones que le impone, sus competencias, etc., etc. La directiva del Partido Socialista emitió un comunicado de apoyo a Pratto.

Como dice C. Aguiar, es más fácil la conexión entre la intención de voto con la gestión que con los programas de gobierno. Eso no quita que los partidos deban concretar sus propuestas, sobre todo para esclarecimiento de sus propios dirigentes y candidatos. Pero lo que está a la vista es la gestión.

El partido que presente un equipo más idóneo y con peso político resultará más atractivo para el votante.

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