El gobierno del Frente Amplio parece haber descubierto el discurso de Carlos María Velázquez, el embajador de nuestro país en el Consejo de Seguridad de las Naciones, durante la crisis de República Dominicana.
En 1965, el presidente Johnson ordenó la invasión de la República Dominicana como resultado de una crisis interna en ese país. El presidente norteamericano proclamó que los Estados Unidos no considerarían una revolución en un país latinoamericano como un asunto de su exclusiva jurisdicción interna, cuando su objetivo fuese el establecimiento de una dictadura comunista y que los Estados Unidos se reservaban el derecho de intervenir en tales casos.
El asunto fue llevado inmediatamente a dos foros.
El primero regional, la Organización de Estados Americanos, el segundo mundial, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. El representante de nuestro país en el primer organismo era el embajador Emilio N. Oribe; en el segundo, era el embajador Carlos María Velázquez. Ahora, los embajadores no expresan opiniones personales y espontáneas. Siguen las instrucciones de sus gobiernos que son el resultado de mucho intercambio de ideas y estudio. Por lo tanto, ambos diplomáticos expresaron la posición del Gobierno uruguayo, que en aquel momento era el segundo colegiado del Partido Nacional. En la OEA y en el Consejo de Seguridad no hablaron solamente Oribe y Velázquez, habló el gobierno uruguayo que en aquel momento era del Partido Nacional. Y como fondo dominaba otra voz más antigua que se había apagado pocos años antes.
Velázquez se refirió a varios temas clave. El más actual fue la doctrina Johnson.
El embajador dijo: “Esta doctrina, como su lejano precedente, la doctrina del presidente Monroe, como sus primeros corolarios: el corolario Olney y el corolario Roosevelt, es una declaración no solamente política, … sino también estrictamente unilateral, emitida bajo la exclusiva responsabilidad del Gobierno de los Estados Unidos”. Lo mismo podría decirse de la reciente Estrategia de Seguridad Nacional proclamada por los Estados Unidos el pasado noviembre.
Velázquez declaró en el Consejo que la doctrina Johnson “constituye, en su espíritu y en su expresión, una fórmula que mi delegación no puede considerar compatible con el principio de autodeterminación de los pueblos.”
En aquellos casos que el asunto interno se desbordase a sus vecinos o la región, sostuvo Velázquez, el camino apropiado para resolver la crisis no era la acción unilateral de la potencia invasora sino recurrir al Derecho Internacional vigente y los procedimientos jurídicos multilaterales estipulados en la Carta de las Naciones Unidas y la Carta de la OEA. El Gobierno del Uruguay se mantenía “inconmovible en su esperanza de que en esta gran coyuntura americana todos los gobiernos del continente adecúen en todo momento su actuación a las normas del derecho internacional”.
Velázquez fue representante ante el Consejo de Seguridad en el período 1962-65. Luego fue embajador en Londres donde falleció en 1970.
El pensamiento de Velázquez tenía sus raíces en Herrera. En 1968 publicó en Inglaterra “La política internacional en el pensamiento de Luis Alberto de Herrera”. Un estudio clave del pensamiento del caudillo civil blanco sobre un tema que siempre lo preocupó y que retiene toda su validez.