Hoy abordaremos en versión sintética, casi telegráfica, cuatro episodios diferentes. Noche de los Cristales Rotos: la B’nai B’rith conmemoró 67 años de la jornada en que, una vez más, la barbarie pretendió —al quemar y destruir bienes materiales, incluso vidas humanas— extinguir ideas, principios, valores y creencias. La magnífica exposición del Prof. Ricardo Forster nos reafirmó que la conciencia y la memoria colectiva son más fuertes que la acción de los tiranos desbordados, ayer, hoy y siempre.
Medicina, salud, políticas: pasó otra semana y el conflicto médico no sólo no se termina de procesar sino que distrae la atención de las jerarquías ministeriales en asuntos mucho más relevantes y determinantes para sus responsabilidades, como son la promoción, educación y defensa de la salud de la población. Cosa que se hace con equipos multidisciplinarios integrados con varias profesiones que históricamente han sido relegadas.
Si las autoridades del MSP tuvieran claro cuáles son los objetivos que se proponen lograr durante su gestión, las políticas para y con los médicos podrían ser diseñadas y defendidas en función de la necesaria coherencia. En la medida que haya marchas y contramarchas en las resoluciones puntuales sobre el conflicto médico las habrá en las políticas, y por lo tanto se tendrán que revisar los objetivos... Por ahora es lo que sucede, hay indefiniciones —o por lo menos indecisiones— perjudicando con ello a la sociedad que ve como se atienden situaciones sectoriales y se descuidan intereses y necesidades sociales generales. Se sigue confundiendo salud con medicina.
Educación: Se comienzan a dar los primeros pasos de una absurdamente postergada coordinación entre la enseñanza secundaria y terciaria: se realizarán evaluaciones a los alumnos que ingresen en algunas Facultades para saber el nivel, pertinencia, calidad, extensión y profundidad de los conocimientos previamente adquiridos. Ojalá esta coordinación no termine en esta etapa transicional liceo-universidad y se continúe hacia la universidad-sociedad. Porque debemos tener claro que la sociedad, o sea los ciudadanos, seguimos pagando para seguir formando profesionales excedentarios mientras se desatiende la formación de otros que sí necesitaremos. Es la exageración desbordada de la autonomía universitaria que parece cada vez más una independencia autista en relación a la sociedad de la cual depende y a la cual pertenece.
Encuentro organizado por la Supcyt, Sociedad Uruguaya para el Progreso de la Ciencia y Tecnología: Con una importante participación de distintos actores de la academia, la empresa, la política, los medios y la sociedad se llevó a cabo el encuentro con distinguidos representantes de Chile, Nueva Zelanda y Finlandia. El objetivo, Uruguay en el 2020. Fue un aporte sustancial para comprender mejor los trayectos recorridos por esos países para encaminarse por la senda del desarrollo basado en el conocimiento. Todos diferentes, los tres poniendo énfasis en los temas de educación, investigación, innovación, economía, sociedad y las políticas de Estado.
De todo lo escuchado, destaco lo expresado por Keith Woodford de Nueva Zelanda: "lo importante es la ley, no los funcionarios". Elemental, pero no del todo entendido por estas tierras...
El común denominador de los episodios mencionados son las ideas. Sea por su presencia o ausencia, su pertinencia o desvíos. Que prime el sentido común en la semana que se inicia es nuestro deseo.