La visita del presidente uruguayo José Mujica al "amigo" presidente de Venezuela, Hugo Chávez, sirvió para demostrar varias cosas. Por ejemplo, que las palabras se las lleva el viento, mientras que el armamentismo chavista sigue. Es de notar que Mujica habló contra el afán de armarse y esto fue como si no hubiera dicho nada.
Otra cosa: que los amigos no son tan amigos. La idea del canje para cancelar la deuda uruguaya para con la venezolana petrolera Pdvsa fue rechazada de plano y Raúl Sendic tuvo que admitir lo que resumió así: "Quedó en nuestras cancha preparar una propuesta para pagar a Pdvsa". Pagar, señores y señores, la friolera de 600 millones de dólares, que se fueron gastando a cuenta de manera poco solvente.
Otra vez queda claro que los países no tiene amigos.