Matrícula universitaria

JAVIER GARCÍA

El gran logro en este período es haber terminado con varios mitos.

El ejercicio del gobierno cambió al Frente, y no al revés.

El paso por la administración hace a todos menos voluntaristas, menos demagogos y más realistas. Poco queda de aquellos adjetivos en los muros contra el FMI y Estados Unidos.

Ahora, el presidente Vázquez derribó un par de mitos más. Lo positivo es que se puedan discutir sin tener que enfrentar el agravio descalificador, que disimula la falta de argumentos.

Será un debate de mejor calidad. Habló hace unos días de rebajar la edad de imputabilidad y dijo, además, compartir el cobro de matrícula en la Universidad de la República.

Destaco la apertura intelectual y a pesar de no compartir sus argumentos vale la pena hoy analizar uno de los dos temas, el de la matrícula universitaria. La Universidad de la República es, en teoría, gratuita y de libre ingreso, con la sola condición de haber aprobado el ciclo secundario previo.

Lo es en teoría porque los altos índices de deserción en secundaria condicionan esa libertad. Terminar el liceo es toda una dificultad donde las condiciones socio-económicas de los alumnos imponen desigualdades, imposibles de superar para muchos, que desertan del mismo aún teniendo capacidad para seguir estudiando. Y tampoco es gratuito, sino simplemente sin costo de matrícula, que es distinto, ya que estudiar cuesta mucho dinero en materiales además de lo mucho más caro que le sale los estudiantes que provienen del Interior que agregan locomoción, alojamiento, comidas, y otros costos agregados por el desarraigo.

La propuesta de cobrar matrícula radica en el perfil económico de los alumnos universitarios. No hay duda que quienes no pueden entrar a la Universidad financian una parte de los estudios de aquellos que si lo hacen. Pero es verdad, también, que no estamos hablando de los hijos de los "ricos", sino de una difusa clase media uruguaya que caracteriza la procedencia de la inmensa mayoría de estudiantes.

Esta misma clase media es la que carga sobre sus hombros el peso tributario sobre el cual recae el funcionamiento del país, el costo del Estado y las políticas sociales. Este gobierno ha sido muy preciso en castigar a este sector con impuestos, lo ha hecho con una tozudez inexplicable.

Si se recorriera el camino propuesto por el presidente nuevamente se aplicaría otra carga sobre esas espaldas, de la que surge la enorme mayoría de los 100.000 estudiantes universitarios. Los egresados hacen un pago obligatorio, que es justo, a un Fondo de Becas que opera como retorno por lo no aportado siendo estudiantes.

¿Vale la pena entrar en un sistema que nuevamente castiga a familias de clase media que ya destinan cinco meses de trabajo para pagar impuestos y muchas provenientes del Interior que pagan costos agregados por desarraigo? ¿Es justo?

La matrícula no solucionará las injusticias planteadas.

La bancada nacionalista propuso otro ángulo de discusión, y presentó un proyecto de ley para crear una Universidad Nacional, pública, con sede en el Interior del país. La idea es ampliar la justicia y mejorar la calidad por el aumento de la oferta universitaria, acabando con los monopolios educativos y generando competencia en el ámbito público.

Hay una relación directa entre calidad, nivel educativo y desarrollo, que es lo que necesitamos.

Esta es una forma diferente y moderna de encarar un tema difícil y polémico. Con argumentos y con respeto.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar