Manteca al techo

Julia Rodriguez Larreta

Cuántas veces se ha hablado de lo aconsejable de las políticas anti cíclicas? ¿En cuantas ocasiones los economistas han alertado respecto del error de gastarse todo en tiempo de vacas gordas, sin pensar que llegará el otro estadio, más tarde o más temprano? El fondo de respaldo creado en Chile, ¿no ha sido paradigmático? Un ejemplo cercano a seguir, destacado una y otra vez por quienes están en el tema, aunque no hayan en Uruguay (al menos por ahora) minas de cobre. Argumento recurrente de quienes nunca aceptaron dicho consejo. Hasta Esopo y luego La Fontaine, nos ilustraron con la sabiduría y el trabajo de la hormiga, frente a la ligereza y la holgazanería de la cigarra que no supo prepararse para las inclemencias del invierno. Nuestro país en estos años se benefició de manera nunca vista con el aumento de los precios de los commodities, las bajas tasas de interés, la abundancia de liquidez y los capitales en busca de oportunidades de inversión en los países emergentes.

Así es que desde el 2003, hemos crecido de continuo, sobretodo en los dos últimos. Y no está demás considerar su significado, en una sociedad de escasa población y baja tasa de natalidad. En el 2010 alcanzamos un aumento del PIB del 8,5%. y de acuerdo al primer trimestre del 2011, se proyecta una suba del 6,3% para el año que corre. Si la tendencia de crecimiento normal de la economía se estima entre un 3,5% y 4 %, en este año se acumulará un exceso del 7%. Con semejante coyuntura expansiva, el resultado debería haber sido un superávit entre un 1% y 2% .

Sin embargo, entregado a la Asamblea el proyecto de Rendición de Cuentas, por más discursos de austeridad departe del Ministro de Economía y preocupación por el avance de la inflación, resulta que no solo no habrá superávit fiscal, sino que se habla de un aumento del déficit hasta el 1,6% . Ello a pesar de que gracias a la dinámica actual de la economía, los aportes al BPS y el IRPF serán extraordinarios, con crecimiento más que proporcional al PIB. Al aumentar la riqueza, para el caso del IVA se pasa a consumir productos con mayor valor agregado que los de la canasta básica y con el fortalecimiento del peso se abaratan los bienes foráneos, por lo que aumentan las importaciones. Respecto del impuesto a los salarios y los aportes al BPS sucede algo parecido, del momento en que hay más trabajo en blanco y menos desempleo, con suba de salarios y de horas extras. El IVA de las empresas privadas aumentó 8,1% en los primeros 5 meses, el IRPF un 21,4 % y la cobranza por aportes al BPS, en los cuatro meses que van del 2011, subió 7,6% en términos reales. Se calcula que en el 2011 la recaudación, digamos excesiva, andaría por los 400 millones de dólares.

Pero al mejor estilo de la simpática cigarra, el Estado ha dejado crecer el gasto público a un ritmo poco razonable. La crisis internacional del 2008, la sequía, las elecciones del 2009, alentaron la expansión fiscal y desde entonces no ha cesado. Pero el déficit del sector público no se puede achacar solamente al encarecimiento de los combustibles, potenciado por nuestras fallas en infraestructura energética, sino también a aumentos en el gasto corriente. Compromisos rígidos que no son fáciles de cortar si cambia la fortuna.

El constante ingreso de empleados al sector público, ( clientelismo que tanto criticaban) característico de los dos gobiernos del Frente Amplio, era algo notorio, pero hace poco fue reconocido oficialmente. El 27 de junio la Oficina del Servicio Civil divulgó información que lo constata. Solo en el 2010, ingresaron 10 600 funcionarios más al Estado. Para más datos; desde que asumió Tabaré Vázquez en el 2005, la cantidad de vínculos laborales aumentaron de 231 270 a los actuales 258 848. Y a éstos hay que sumar los pasantes, becarios y contratados que llegan a 15 117. O sea, una suma de 273. 965, en tres millones de habitantes. Distribuidos en la educación, cultura y deporte, gobiernos departamentales, defensa, seguridad, salud, economía y finanzas, órganos de contralor, transporte, vivienda y otros. Además hay quienes tienen más de un vínculo laboral con el Estado.

Poco tranquilizador el panorama.

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