Malos recuerdos

JUAN ORIBE STEMMER

El Uruguay persiste en formar parte de una comisión que viajará al Paraguay para analizar la incorporación de Venezuela como miembro pleno al Tratado de Asunción. El Tratado establece que la propuesta para que otros países latinoamericanos ingresen al Mercosur debe ser aprobada por una decisión unánime de los Estados Partes. En julio de 2006 se suscribió un protocolo de adhesión de Venezuela al Mercosur. Argentina y Uruguay aprobaron ese acuerdo internacional poco después y Brasil lo hizo en el diciembre del 2009. En el Paraguay, la propuesta ha tropezado con una firme oposición en el Senado de ese país.

El gobierno se ha convertido en el abanderado de la causa del ingreso de Venezuela al Mercosur, como socio pleno.

En diciembre, el presidente Mujica propuso revisar el criterio jurídico para la admisión de nuevos miembros previsto en el Tratado de Asunción. Su intención era concretar el ingreso definitivo de Venezuela en la cumbre que tendría lugar en Montevideo, el 20 de diciembre. Agregó que había discutido con Argentina y Brasil un camino para ese fin. El canciller uruguayo, prudentemente, informó que había "una fórmula sobre la mesa que está en discusión" aunque agregó que aquella debía ser "absolutamente consistente y completamente coherente con el Tratado de Asunción y contemplar las sensibilidades políticas que tienen los miembros del Mercosur".

La formula naufragó en la cumbre. Finalmente se creó una comisión de alto nivel, formada por personas designadas por los presidentes de Argentina, Brasil y Uruguay, con la misión de recomendar soluciones para el ingreso de nuevos miembros plenos.

Otra vez, la política exterior está al borde de sacrificar principios esenciales a cambio de ventajas coyunturales, precarias y de valor discutible. En dos sentidos.

Primero, la forma ajustada a derecho y legítima de cambiar el procedimiento de adhesión estipulado en el Tratado de Asunción es modificarlo mediante otro instrumento de similar naturaleza y jerarquía. Ello requeriría el acuerdo de sus cuatros Estados parte (lo que supondría la aprobación por los respectivos parlamentos). La piedra fundamental del Derecho Internacional es que los tratados deben cumplirse fielmente ("pacta sunt servanda"). Nuestro país tiene un interés fundamental en asegurar la plena vigencia del Derecho Internacional porque este es su principal defensa como Estado soberano. Ello incluye asegurar la plena vigencia del Tratado de Asunción.

Segundo, la decisión de aprobar la modificación del Tratado es un asunto interno de cada uno de los cuatro socios del Tratado de Asunción, que deberá ser tomada según sus propias reglas y procedimientos y sin interferencias externas.

En ese proceso rigen los principios de igualdad soberana de los Estados y de no intervención en los asuntos internos de los demás Estados. Este último principio es el destilado de una extensa y muy amarga experiencia en nuestra región. Nuevamente, el Uruguay, como uno de los socios menores del Mercosur tiene un claro interés en hacer respetar en toda su extensión, y hasta la exageración, si ello fuera necesario, aquellos principios fundamentales.

No es sorprendente, entonces, que lo resuelto en la cumbre de diciembre haya despertado -quizás injustamente- recuerdos de episodios aciagos de nuestra historia compartida, como la guerra de la Triple Alianza.

"Nuestro país no puede ni debe entrometerse en los asuntos internos del Paraguay".

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