Los sigilosos pasos

Enrique Beltrán

Ciertos sectores de la izquierda marxista en el gobierno, prodigan imaginación y esfuerzos para abrir nuevas playas al silencioso desembarco en nuestro país, de medio siglo de tiranía cubana. Para ello la erigen en maestra para nuestra impericia, en adelanto para nuestro atraso, y para nuestra dureza de corazón, el regalo de su ternura ganada, en cuarenta y ocho años de su oficio de tirano. En ese empeño, poco les importa dejar mal al país, rebajar sus perfiles, y sus logros, exagerar sus carencias, dar en fin, una imagen de país mendicante, mientras se callan los horrores de aquel régimen y se le presta un rostro humano, bien reñido con el de un sistema totalitario, del que aquella dictadura es un envejecido sobreviviente.

El operativo de esas fuerzas marxistas dentro del gobierno, es caminar hacia allá, encontrar ocasiones y pretextos para ir llevándonos hacia aquel modelo. Corriéndonos despacio, como se van adelantando las barreras de jugadores para achicar las distancias en las penas de riesgo cobradas por el juez de football. Así es que de pronto, aparecieron médicos cubanos en nuestros hospitales, que revelaron la operaciones en la isla de Cuba, en un acuerdo silencioso hecho en puntas de pies a espaldas tanto del Parlamento como de la Facultad, la Cátedra, la Sociedad Uruguaya de Oftalmología y de la propia Directora del Programa de Salud Ocular del Ministerio Dra. Alicia Martínez, a raíz de lo cual renunció a su cargo.

Poco tiempo después nos enteramos de otro operativo en ciernes. A pesar de no ser de la competencia de su cartera, el Ministerio de Marina Arismendi, -que tanta notoriedad ha tenido con sus últimas designaciones- propuso implementar un sistema de alfabetización desarrollado en la isla, para atender a los beneficiarios del Plan de Emergencia que no terminaron la escuela y son analfabetos. El plan, que es en el marco de un acuerdo de cooperación con Cuba, del que nada conoce el país, sería puesto en ejecución por maestros compatriotas, pero claro que con el asesoramiento técnico de especialistas cubanos. Muchas son las cosas que llaman a la alarma y a la denuncia pública. Lo primero que salta a la vista, es que, con el apurón con que se quiere ver concretada esta nueva vía para su descaro proselitista, se invaden las competencias respectivas del Consejo de Enseñanza Primaria y del Codicen a quienes corresponden tanto la iniciativa, como la concreción de estos planes. También aquí, igual que con los médicos cubanos, el tema y la noticia irrumpen de pronto, como salidos de oscuras nieblas, ya en vías de consumarse. Para dar pie al operativo, como el problema del analfabetismo en el país hace tiempo que ha sido superado, se pretende extender esa calidad a los mayores, que, por no haber terminado primaria, y por la crisis podrían haber regresado a esa condición. Lo que interesa es encontrar el pretexto, por forzado que sea, pues lo que se trata no es enseñar, es adoctrinar. Tienen que saber la ministra y el gobierno que integra, que un régimen totalitario, que además lleva medio siglo en el empeño de serlo cada vez más, politiza todo lo que toca: desde la salud a la enseñanza, desde la cultura a la economía, desde la música al deporte. Los planes de educación y los técnicos que lo llevan a cabo, son por fuerza emisarios de la tiranía, y sólo después, de la educación ¡Qué les importa a esas fuerzas del gobierno inferiorizar la educación de nuestros maestros si al mismo tiempo vale para ensalzar la del régimen totalitario!

Desde hace un par de décadas ya, Churchill nos advertía que "mediante pasos pequeños y etapas escalonadas en la historia de numerosos países la libertad se ha ido mermando poco a poco" En nuestro país los pasos quieren ser silenciosos, pero muchos los empiezan a escuchar.

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